Sobre el futuro y la juventud de Brasil: un análisis de la incidencia de la pobreza multidimensional en las grandes regiones (2015)

OHANNA LARISSA FRAGA PEREIRA

Universidade Estadual de Campinas, Unicamp, Brasil

ohanna_larissa1@hotmail.com

VINÍCIUS FORTES DA SILVA SANTOS

Universidade Federal de Santa Maria, UFSM, Brasil

vfortesdasilvasantos@gmail.com

GUILHERME JORGE DA SILVA

Universidade Federal de Santa Maria, UFSM, Brasil

guijorge2004@hotmail.com

SIBELE VASCONCELOS DE OLIVEIRA

Universidade Federal de Santa Maria, UFSM, Brasil

sibele.oliveira@ufsm.br

Resumen. Debido a las diversas vulnerabilidades socioeconómicas y la representatividad de la juventud brasileña, este estudio tuvo como objetivo estimar una medida multidimensional de la pobreza para este público en las cinco principales regiones del país. Para ello, se utilizó el método Alkire-Foster con la base de datos recopilada en la PNAD (2015). La muestra fue compuesta por 85.388 individuos, investigados en cuatro dimensiones y 12 indicadores de privación. Los resultados señalaron que la incidencia de pobreza afecta al 11,4% de los jóvenes brasileños y el IPM del país fue del 4,5%, donde los mayores índices de privación correspondieron a las regiones Norte y Nordeste, mayores que el promedio nacional. Los indicadores que más contribuyeron para este estado de privación fueron: acceso a internet, grado educativo, acceso a la red de alcantarillado y recolección de basura.

Palabras clave: pobreza multidimensional; jóvenes; método Alkire-Foster; Brasil.

Youth and the future of Brazil: An analysis of the impact of multidimensional poverty in the macroregions (2015)

Abstract. Given the representativeness of Brazil’s youth population and the various socioeconomic vulnerabilities they face, the present study aims to provide a multidimensional measure of poverty for this population group across the country’s five macroregions. To this end, the Alkire-Foster method is used along with a database from the National Household Sample Survey (Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílios, PNAD, 2015). The sample consists of 85,388 individuals, analyzed across four dimensions and twelve indicators of deprivation. The results indicate that the incidence of poverty among Brazilian youth is 11.4% and that the country’s MPI is 4.5%, with the North and Northeast macroregions presenting deprivation indices higher than the national average. The indicators that most contributed to deprivation are internet access, educational level, access to a sewerage network, and garbage collection.

Keywords: Multidimensional poverty; young adults; Alkire-Foster method; Brazil.

Introducción

La pluralidad de los análisis sobre el desarrollo y la pobreza se intensificó en el campo del conocimiento de las ciencias económicas, en especial a partir de la segunda mitad del siglo XX. Sobre todo, gana fuerza en la contemporaneidad la conciencia de que la pobreza, como fenómeno económico, no debe ser tratada de manera unidimensional. En el informe Report by the Commission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress, Stiglitz, Sen y Fitoussi (2009) sostienen que las cuestiones sociales, incluyendo el estado de bienestar, la pobreza y la miseria, deben abordarse de manera plural, teniendo en cuenta varios factores que componen la vida de un individuo y su inserción social.

Desde esta perspectiva, Amartya Sen (2013) desarrolló una base teórica capaz de relacionar a un conjunto complejo de elementos, que determinan la forma de vida del individuo, avivando el debate sobre factores políticos, sociales, culturales y morales. La lectura de las privaciones y de las libertades instrumentales es una de las más célebres en el contexto del análisis de la pobreza multidimensional; el conjunto de libertades instrumentales –que se compone de libertades políticas, facilidades económicas, oportunidades sociales, garantías de transparencia y seguridad protectora– permiten al individuo vivir de la manera en que desee, a través de derechos y oportunidades aseguradas. Por lo tanto, la superación de las privaciones individuales mediante el fortalecimiento de todas estas libertades se vuelve esencial para la acción social e institucional y para la superación de la pobreza.

A pesar de los avances logrados por Brasil en relación con el enfrentamiento de las vulnerabilidades y las desigualdades socioeconómicas, son muchas las fuentes de privaciones experimentadas por la población (Serra, 2017; Fahel, Teles, & Caminhas, 2016). Así, los jóvenes forman un grupo poblacional especial, tanto en términos cuantitativos como cualitativos: constituyen más del 20% de la población brasileña (Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística [IBGE], 2015) y representan un potencial significativo de desarrollo. Sin embargo, debido a que viven un período de transición e incongruencias, por su entrada en el mercado laboral y por la emancipación de sus padres, también son un grupo socialmente vulnerable, tanto en el campo socioeconómico como en el político (Camarano, Mello, & Kanso, 2006; Gadea et al., 2017).

Teniendo en cuenta la representatividad y la importancia de la población joven para Brasil, esta investigación tiene como objetivo principal analizar la incidencia e intensidad de la pobreza multidimensional que afecta a este público a la luz de las contribuciones teóricas de Sen (2013). El recorte analítico incluye el estudio del escenario de pobreza de las cinco principales regiones brasileñas. Para ello, se emplea el modelo Alkire-Foster para estimar la incidencia de la pobreza en el público juvenil, así como para identificar cuáles son las principales fuentes de privaciones. Los resultados estimados apuntan a una mayor recurrencia de privaciones en las regiones Norte y Nordeste del país, tradicionalmente afectadas por vulnerabilidades socioeconómicas. Además, se infiere acerca de la expresión del nivel de vida y de los indicadores educativos sobre la capacidad de reproducción socioeconómica de los jóvenes en las diferentes regiones de Brasil.

Este artículo se divide en cuatro secciones, además de esta introducción. En la sección 1 se presenta el referente teórico de la investigación. A continuación, se analizan los procedimientos metodológicos utilizados para estimar la incidencia de la pobreza. En la sección 3, se analizan los principales resultados del estudio y, por último, en la sección 4, se presentan las principales conclusiones del estudio.

1.Base teórica

La naturaleza multidimensional de la pobreza y la promoción de las libertades en el camino hacia el desarrollo

El surgimiento del sistema capitalista trajo consigo el progreso tecnológico y las posibilidades de acumulación de riqueza, pero también reveló el carácter perverso de la generación de pobreza y miseria, en especial para la clase trabajadora. Además, desde la Revolución Industrial, la investigación de las causas y dimensiones de la pobreza comenzó a ocupar una posición prominente en la agenda de las políticas y acciones de los gobernantes de las naciones modernas (Codes, 2008).

De manera concurrente a las transformaciones que se produjeron en los campos social y político, Adelman (2001) y Stiglitz et al. (2009) destacan los cambios en las perspectivas teóricas del desarrollo, que llevaron a una nueva mirada sobre el carácter multifacético y el comportamiento no lineal del fenómeno de la pobreza. Si hasta mediados del siglo XX el fenómeno de la pobreza se midió sobre todo por los niveles de ingresos, poco a poco su debate e investigación comenzó a ganar profundidad y a encontrar enfoques que agregaron múltiples factores económicos y sociales para su análisis y medición (Crespo & Gurovitz, 2002). Además, según Meier y Stiglitz (2002), en el período de las posguerras se realizaron importantes avances en los estudios sobre el desarrollo, que permitieron a los eruditos comprender su naturaleza, causa y cuantificación de una manera más clara.

La profundización en el tema permitió cambios en los objetivos de crecimiento, que durante mucho tiempo se limitó al aumento del producto interno bruto (PIB) y del ingreso per cápita. Por lo tanto, se lograron importantes avances en los debates sobre cuestiones como la reducción de la pobreza, los conocimientos, las capacidades y las libertades. Se formularon nuevos indicadores para comprender de manera cualitativa y cuantitativa la incidencia de estos fenómenos complejos. Se puede citar la formulación del índice de felicidad interna bruta (FIB), creado en la década de 1970, y el índice de desarrollo humano (IDH), elaborado en la década de 1990.

Townsend (1979) fue uno de los científicos pioneros en el debate sobre los esfuerzos para medir la pobreza. Dicho autor sostuvo que la privación de una persona o sociedad está asociada con las necesidades más básicas para la supervivencia humana, como el acceso a una dieta alimenticia saludable y a una vivienda segura. Cuando las personas no tienen las condiciones más básicas para sobrevivir, quedan excluidas del nivel de vida común de la sociedad y, en consecuencia, se ven privadas de sus libertades.

Actualmente, uno de los enfoques multidimensionales más célebres es el propuesto por el economista indio Amartya Sen (2013), quien trata a la pobreza como una privación de las capacidades básicas del individuo, y realiza una reflexión a nivel legal, político y social. Su contribución permitió avanzar en la comprensión de la pobreza como una agregación de múltiples factores que va más allá de un enfoque simplista y lineal. Las contribuciones de Sen inspiraron enfoques plurales sobre la pobreza, que niegan la exclusividad de los ingresos en los procesos de privación y asumen la importancia de la falta de oportunidades en la forma de vivir del individuo. Las múltiples carencias individuales conducen a una existencia corta y llena de debilidades, que provoca sentimientos de impotencia, vulnerabilidad, incapacidad política, desplazamiento social y desesperanza (Wilber, 1975; Sen, 2013).

Sen (2001) destaca el concepto de libertad como medio y fin del desarrollo, es decir, como medio para lograr el desarrollo y como un fin en sí mismo. El desarrollo, en su visión, es multidimensional y solo se puede alcanzar cuando el individuo, en la plenitud de sus capacidades, se libera de sus condiciones precarias. En otras palabras, la libertad es un instrumento para superar las privaciones individuales, reduciendo la pobreza en sus múltiples dimensiones y allanando el camino para mejores condiciones de vida (Sen, 2013).

Consideradas como un medio para el desarrollo, las libertades instrumentales son derechos u oportunidades que permiten al individuo vivir con libertad, según desee. Estas libertades se dan de manera individual o conjunta, a través de políticas públicas que tienen como objetivo aumentar las libertades sustantivas y de las capacidades humanas, y que involucran a diversos tipos de instituciones y organismos sociales. Cada libertad instrumental tiene su propio valor, pero para fortalecer el desarrollo se requiere su implementación junto con las demás. Dependiendo del contexto, un tipo específico de libertad puede ser decisivo para el desempeño y la existencia de las demás (Sen, 2013; Zambam, 2009).

Además, Sen (2001) señala que la libertad es el camino para alcanzar el estado de bienestar de capacitaciones. Las capacitaciones son las diversas combinaciones posibles de funcionamientos que reflejan la libertad de la persona de tener acceso a la vida que desea. Se entienden por funcionamientos los estados y las actividades que las personas valoran en sus vidas (Sen, 2001). Tener una nutrición adecuada, gozar de buena salud, ser feliz, desarrollar la autoestima o tomar parte en la vida de la comunidad son algunos ejemplos de funcionamientos (Kang, 2011, p. 356).

La tabla 1 sintetiza las cinco libertades instrumentales mencionadas por Sen (2001), a saber, libertades políticas, facilidades económicas, oportunidades sociales, garantías de transparencia y seguridad protectora.

Tabla 1
Particularidades de las cinco libertades instrumentales

Libertad instrumental

Concepto

Libertades políticas

Oportunidades que se dan a las personas para elegir a sus gobernantes y fiscalizarlos. Garantiza la libertad de expresión para criticar a las autoridades y la existencia de una prensa libre. En términos generales, esta libertad garantiza los derechos civiles.

Facilidades económicas

Oportunidades orientadas al uso de recursos económicos para el consumo, la producción y el intercambio. Las facilidades aumentan el acceso a los recursos económicos y mejoran las condiciones de intercambio del individuo.

Oportunidades sociales

Oportunidades que la estructura social ofrece al individuo y que afectan a sus libertades sustantivas. Un mejor acceso a la salud, a la educación y a la infraestructura tiende a conducir a una mejor vida privada y una mayor inserción del individuo en la comunidad y en los ámbitos sociales y políticos.

Garantías de transparencia

Se relacionan con el grado de confianza del individuo en las interacciones sociales, con la esperanza de que sus relaciones se basen en la confianza mutua y la sinceridad, y son mecanismos importantes para evitar la corrupción, las transacciones ilícitas y la irresponsabilidad financiera.

Seguridad protectora

Es una garantía de seguridad social. Independientemente de la funcionalidad del sistema económico, siempre una parte de las personas será vulnerable a las privaciones. Por lo tanto, los mecanismos de esta libertad instrumental tienen la responsabilidad institucional de evitar que una determinada parte de la población caiga en condiciones de extrema pobreza o incluso de inviabilidad.

Fuente: adaptado de Sen (2001).

El fortalecimiento de la relación entre las diversas libertades instrumentales impulsa el desarrollo al: (i) permitir el surgimiento de oportunidades que mejoren las condiciones económicas y sociales de las personas y (ii) insertar a las personas en las diversas dimensiones de sus vidas, lo que ayuda a combatir las formas multidimensionales de la pobreza (Sen, 2001). Habida cuenta de lo anterior, se hace hincapié en la importancia del papel del Estado en consonancia con la creación de condiciones para que las libertades instrumentales e individuales sean disfrutadas por los individuos.

En particular, en Brasil el ente estatal creó varios mecanismos e instrumentos con el fin de ofrecer a las poblaciones vulnerables seguridad protectora. Sobre todo, la Constitución Federal considera a los jóvenes como una categoría social importante, no solo porque representan un gran porcentaje de la población brasileña, sino también porque es la más susceptible a los impactos de la desigualdad social. Además, este grupo es reconocido por ser estratégico para la promoción del desarrollo de una nación (Brasil, 2013). Por lo tanto, cobra relevancia la búsqueda de la erradicación de la pobreza multidimensional de los jóvenes en Brasil.

La juventud como grupo social vulnerable y su capacidad para potenciar el desarrollo de Brasil

El informe divulgado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) intitulado Un análisis de las condiciones de vida de la población brasileña 2016, hace una síntesis de los indicadores sociales brasileños y de las condiciones de su población en aspectos muy diversos, teniendo en cuenta las características del trabajo, la educación y la densidad demográfica. La sección titulada «grupos poblacionales» aborda de manera específica las categorías sociales protegidas de manera diferenciada por la Constitución Federal brasileña de 1988 (niños y adolescentes, jóvenes y ancianos), que juntas conforman más de la mitad de la población brasileña al año 2015. La Constitución prevé proteger y garantizar los derechos de las personas pertenecientes a estos grupos tanto por acción del Estado como de la sociedad (IBGE, 2016).

El documento Transformando nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible ya refuerza el carácter multidimensional del desarrollo y de la pobreza en el siglo XXI. Aprobado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), consiste en una serie de objetivos y metas que unen las esferas sociales, ambientales y económicas, y que buscan lograr lo siguiente: (a) la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones; (b) la protección del planeta y sus recursos naturales; (c) la promoción de sociedades pacíficas e inclusivas; (d) la garantía de derechos humanos e igualdad de género (ONU, 2015). Un análisis de los dos documentos citados indica que tanto en las comunicaciones de la ONU como en la base constitucional de Brasil existe una preocupación fuerte y formalizada por los individuos de los grupos socioeconómicamente vulnerables.

En cuanto a la juventud brasileña, aunque el país presenta un aumento del envejecimiento de la población y una reducción importante de la tasa de natalidad en las últimas décadas, los jóvenes todavía componen una parte significativa de la población nacional (IBGE, 2015). Se consideran jóvenes a los individuos de entre 15 y 29 años, que en 2015 representaron aproximadamente el 25,12% de la población total del país (IBGE, 2015). Dada la representatividad del público juvenil en el total de la población brasileña, se cree que es importante estudiar las privaciones y vulnerabilidades a las que se pueden verse sometidos.

Se considera aún más importante este análisis cuando se ve a la juventud como una etapa de muchos cambios que ocurren de manera simultánea en la vida de los individuos. En este proceso de transición de la adolescencia a la edad adulta, se deben tomar innumerables decisiones, que poco a poco modelan el futuro de los jóvenes. Como destacan Camarano y Mello (2006, p. 14):

Una visión más equilibrada debe considerar esta etapa de la vida como aquella compuesta de experiencias complejas y heterogéneas, caracterizadas tanto por vulnerabilidades como por potencialidades. [...] Las potencialidades adquiridas por los jóvenes a lo largo de sus vidas, así como las oportunidades y obstáculos que experimentan en esta etapa, pueden influir en su paso a la vida adulta, con consecuencias también sobre el lugar que ocuparán en la escala social y económica en el futuro.

Al entender a la juventud como una de las etapas más importantes de la vida de las personas, varios estudios se han dedicado a analizar y tratar de comprender las cuestiones relacionadas con la pobreza, la educación y el trabajo de la población joven. Sander (2014) señala que los jóvenes brasileños, que deberían ser tratados como sujetos sociales poseedores de derechos y como potenciales impulsores del desarrollo del país, están experimentando en cambio un proceso histórico de exclusión social, política y económica. De hecho, un estudio publicado recientemente por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, 2018) denuncia que el 61% de los niños y adolescentes brasileños sufren algún tipo de privación.

Así, se resalta la relevancia de la libertad instrumental seguridad protectora como un medio para alcanzar el desarrollo y como una ayuda al funcionamiento de las demás libertades relacionadas con la juventud. De hecho, Amartya Sen hace hincapié en el empoderamiento de las personas vulnerables como la clave para la generación de libertades, una opinión que, si se aplica al caso brasileño, puede constituir una base para acabar con los factores limitantes del desarrollo local, porque la marginación existente de un grupo social tan importante impone restricciones al plan económico y a otros factores que refuerzan su proceso de exclusión social (Groppo, 2016).

La principal demanda entre los jóvenes es la mejora de las condiciones laborales, ya que en tiempos de crisis son ellos los primeros en perder su empleo y los que tienen los ingresos mensuales más bajos. Ribeiro y Neder (2009) sostienen que los desempleados que se enfrentan a mayores dificultades para obtener empleo son los jóvenes. Si consideramos a los jóvenes más pobres, esas dificultades se intensifican.

Sin embargo, el análisis del mercado laboral brasileño, con datos de la PNAD (IBGE, 2015), revela una mejora significativa en la situación experimentada por esta población. En comparación con los datos de 2005, el número de jóvenes con ingresos mensuales superiores a un salario mínimo aumentó del 32,6 al 43,8%. En relación con las horas trabajadas, el 13,7% de los jóvenes dejaron de trabajar más de 44 horas a la semana (IBGE, 2015; OIT, 2016). La mejora también se produce en el ámbito educativo –primordial para superar las privaciones– pues la media brasileña de años de escolarización aumentó en los últimos tiempos, hasta 7,8 años de estudio. Sin embargo, en comparación con sus países vecinos, es la media poblacional más baja del Mercosur (Vieira, Khun, & Marin, 2017; IBGE, 2016).

Considerando la base teórica de Amartya Sen sobre las libertades instrumentales para superar las vulnerabilidades, sobre capacitaciones y funcionamiento, así como sobre el desarrollo y la pobreza como fenómenos multidimensionales, se considera pertinente la realización de estudios que investiguen la incidencia de privaciones entre la población joven brasileña. Como señala Groppo (2016), el grupo de los jóvenes contribuye con oportunidades extraordinarias para el desarrollo económico, social y humano.

2.Metodología

Los estudios comprometidos con la comprensión del fenómeno de la pobreza multidimensional incorporan en su ámbito varios aspectos que influyen en la calidad de vida de las personas. De esta manera, surgen análisis sistémicos que buscan generar información coherente con la realidad y la vida cotidiana de las personas. En este sentido, la presente investigación emplea la metodología propuesta por Alkire y Foster (2009), que consiste en un método de análisis de la pobreza multidimensional basado en 12 pasos.

El objetivo es evaluar la incidencia de la pobreza en la población joven de diferentes regiones de Brasil1. Para ello, se trabajó con datos estadísticos disponibles para los estados de la región Norte (compuesta por los estados de Amazonas, Roraima, Amapá, Pará, Tocantins, Rondonia y Acre), de la región Nordeste (incluye análisis sobre los estados de Maranhão, Piauí, Ceará, Río Grande del Norte, Pernambuco, Paraíba, Sergipe, Alagoas y Bahía), de la región Sudeste (considerando los estados de Minas Gerais, São Paulo, Río de Janeiro y Espírito Santo), de la región Centro-Oeste (con los estados de Mato Grosso, Mato Grosso del Sur y Goiás) y de la región Sur (incluye los estados de Paraná, Río Grande del Sur y Santa Catarina).

Según la recomendación de Alkire-Foster (2009), la estimación del índice de pobreza multidimensional (IPM) puede lograrse mediante la implementación de 12 pasos operativos. A continuación, se describen las etapas metodológicas sugeridas por los autores:

1. Elección de la unidad de análisis: la unidad de análisis para el presente estudio es la población joven (entre 15 y 29 años) que reside en las cinco grandes regiones de Brasil.

2. Elección de las dimensiones de la pobreza: después de varias investigaciones bibliográficas (Vieira et al., 2017; Fahel et al., 2016; Serra, 2017; entre otros), se decidió analizar el fenómeno de la pobreza desde el punto de vista de cuatro dimensiones, a saber:

a) Educación y acceso al conocimiento2.

b) Condiciones de vivienda3.

c) Condiciones sanitarias4.

d) Nivel de vida5.

3. Definición de los indicadores de análisis: las cuatro dimensiones mencionadas anteriormente estaban compuestas por un total de 12 indicadores. En la dimensión de Educación y el acceso al conocimiento, se dispusieron los indicadores siguientes: (i) condiciones de Acceso a internet, (ii) Grado de escolarización del individuo y (iii) Alfabetización. En la composición de la dimensión Condiciones sanitarias se enumeraron: (iv) condiciones de Acceso a un abastecimiento adecuado de agua, (v) condiciones de las Instalaciones sanitarias y (vi) condiciones de Acceso a la red de alcantarillado. La dimensión Condiciones de vivienda estuvo representada por los indicadores siguientes: (vii) condiciones de Acceso a la red eléctrica, (viii) Condiciones de Acceso al recojo de basura y (ix) condiciones de Resguardo de la vivienda. Por último, la cuarta dimensión, Nivel de vida, consistió en lo siguiente: (x) Ingreso per cápita de los hogares, (xi) Carga horaria de trabajo y (xii) Densidad de vivienda.

4, 5, 6, 7 y 8. Definición, conteo y aplicación de las líneas de corte: las líneas de corte se producen en dos momentos del análisis. En el primero, al evaluar las condiciones de cada indicador, se define cuáles agentes son privados. Posteriormente, cada individuo recibe una puntuación que varía según sus privaciones en los indicadores que componen el índice, calculada a partir de la suma ponderada de las privaciones experimentadas, como se expresa en la ecuación 1. Entonces, por ejemplo, en las condiciones del indicador Acceso a internet, que se muestra a continuación, cada agente que no tuvo acceso a este bien recibió un puntaje de 1 en este indicador y las otras personas, que tenían sí acceso, recibieron una puntuación de 0, y se siguió el mismo procedimiento con los demás indicadores.

ci = wiI+ wI+ + wdId (1)

Donde: I₁=1 si el domicilio fuera privado en el indicador i, y I₁=0, en caso contrario.

Además, se tiene que: wi representa el peso atribuido al indicador i, y su sumatoria ∑wi=1. A continuación, se implementó el segundo corte (llamado de línea de corte k), en el que se estableció el mínimo de indicadores privados para el cual se considera que la persona es pobre multidimensionalmente. Para esto, se tuvo en cuenta la suma de las privaciones en un porcentaje de los indicadores ponderados. Para el presente estudio, los agentes deberían presentar privación en cuatro o más de los indicadores analizados6 para ser considerados multidimensionalmente privados. Por lo tanto, cada agente debería tener una puntuación de privación igual o mayor que la línea de corte: ci k. Independientemente de cuáles fueran los indicadores en los que la persona tuviera la privación, si estuviera privada en 4 o más de ellos, sería contabilizada como un joven multidimensionalmente pobre.

Las personas con una puntuación de privación inferior a la línea de corte de pobreza, aunque sea diferente de cero, tienen su puntuación reemplazada por un «0», para que cualquier privación existente sea ignorada. Esta medida censura las privaciones de los llamados no pobres, diferenciándola de la puntuación de privación original a través de la notación ci(k), también llamada «puntuación de privación censurada». Por lo tanto, cuando ci k, entonces ci (k)= ci ; si ci<k, entonces ci (k)=0. Es decir, ci (k) es la puntuación de privación de los pobres.

En la tabla 2 se muestra la síntesis de las dimensiones, los indicadores y las condiciones definidas para determinar la pobreza multidimensional de la población joven en las cinco regiones brasileñas.

Tabla 2
Dimensiones, indicadores y condiciones de privación para la aplicación del

método A
-F

Dimensiones

Indicadores

Proxy para medición

Privado si...

Educación y acceso al conocimiento

Acceso a internet

El entrevistado tiene acceso a internet en su propio domicilio

No tiene acceso a internet en el domicilio propio

Grado educativo

Años de estudio del entrevistado

Estudió menos de 8 años

Alfabetización

Sabe leer y escribir

No sabe leer ni escribir

Condiciones sanitarias

Abastecimiento de agua

Hay agua canalizada en al menos un ambiente del domicilio del entrevistado

No tiene agua canalizada en al menos un ambiente del domicilio

Instalaciones sanitarias

Hay baño o inodoro en el domicilio o en la propiedad del entrevistado

No hay baño o inodoro en el domicilio o la propiedad del entrevistado

Acceso a la red de alcantarillado

Existe algún tipo de desagüe del baño o inodoro del entrevistado

El desagüe no se da a través de la red de alcantarillado

Condiciones de vivienda

Acceso a energía eléctrica

Existe alguna forma de iluminación del domicilio del entrevistado

La iluminación del domicilio no es eléctrica (de red, generador o solar)

Recojo de basura

Destino de la basura doméstica

El destino de la basura doméstica no es a través del recojo directo o indirecto

Condiciones de resguardo del domicilio

Material predominante en la construcción de las paredes externas del predio

El material predominante en la construcción de las paredes externas del predio no es de albañilería o madera cepillada

Nivel de vida

Ingreso domiciliario per cápita

Ingreso per cápita mensual del hogar

Ingreso mensual per cápita del hogar inferior a
R$ 140,00

Carga horaria de trabajo

Horas habitualmente trabajadas por semana en todos los trabajos de la semana de referencia para personas de 10 años de edad o más

Trabaja más de 44 horas semanales

Densidad habitacional

Número de ambientes que sirve como dormitorios

Más de 3 personas por dormitorio

Fuente: elaborado por los autores a partir de investigaciones bibliográficas7.

9. Cálculo de la incidencia de pobreza (H): calcula el porcentaje de personas privadas con relación al total muestral para cada valor de k. Se debe destacar que los valores de H no consideran el número de privación que los individuos enfrentan, por eso surge la necesidad del resto de los cálculos desarrollados más adelante. El valor H (o headcount) se calcula mediante la ecuación 2.

(2)

Donde: q representa el número de personas multidimensionalmente pobres y n representa el número total de personas que conforman la muestra.

10. Cálculo de la brecha promedio de pobreza (A): este cálculo representa el número promedio de privaciones que enfrentan los individuos ya considerados multidimensionalmente pobres. La ecuación 3 describe la fórmula utilizada.

(3)

Donde: ci (k) es el número de privaciones de los individuos multidimensionalmente pobres, que, como se mencionó anteriormente, varía entre 0 y 1 debido a la estandarización impuesta por el peso de los indicadores analizados; y q indica el número de personas multidimensionalmente pobres.

11. Cálculo de la incidencia ajustada: este análisis tiene la capacidad de demostrar cuánto de privaciones sufre la población multidimensionalmente pobre, es decir, determina la intensidad de la pobreza observada. Su cálculo genera valores de entre 0 y 1 (o entre 0% y 100%), debido a los criterios de normalización. Su visualización se puede hacer a través de la ecuación 4.

M = H x A (4)

Sustituyendo las ecuaciones (2) y (3) en la ecuación 4, se obtiene la siguiente fórmula:

(5)

12. Descomposición de la medida: la descomposición de la medida puede hacerse por grupos de población o por dimensiones. Se desglosa M por grupos de edad, por género, por regiones del país o cualquier otro atributo deseado que proponga la vulnerabilidad de los individuos elegidos. También se puede realizar la descomposición por dimensión y analizar la contribución de cada una de ellas a la pobreza general.

Después de la implementación del método Alkire-Foster, se observaron algunos resultados principales de la investigación, así como sus implicaciones. Cabe destacar que se evaluó la calidad de vida y las privaciones experimentadas por los jóvenes brasileños de 15 a 29 años que viven en las cinco grandes regiones brasileñas. Para este análisis, se trabajó con la base de datos de la Encuesta Nacional de Muestras de Hogares (IBGE, 2015), publicada por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). En total, se evaluaron las condiciones de vida de 85.388 individuos pertenecientes a la juventud brasileña.

3.Análisis y discusión de los resultados

Los jóvenes brasileños representaron el 25,1% de la población en el año 2015. Las proyecciones para el país son de más de 50 millones de jóvenes para el año 2023, una población que nunca fue tan significativa y, según el IPEA (2013), ya no se podría observar más si se consolidas esta tendencia demográfica. Aunque el número de jóvenes en Brasil contribuye a la composición de la fuerza laboral y al potencial desarrollo económico del país, las especificidades de las vulnerabilidades socioeconómicas a las que están expuestos contribuyen a que este importante grupo social experimente muchas privaciones.

Las transformaciones en el sistema productivo capitalista requieren que los jóvenes tengan algunos calificadores incompatibles con su grupo etario. Un alto nivel de escolaridad y experiencia profesional son diferenciales exigidos en el mercado laboral, pero alejados de la realidad de la juventud. Además de la dificultad para encontrar una ocupación y un empleo dignos, los jóvenes también se enfrentan a limitaciones para el desarrollo de su autonomía financiera (Ribeiro & Neder, 2009).

El entorno de desigualdades sociales, de concentración de ingresos y riqueza también contribuye a que los jóvenes brasileños estén expuestos a situaciones de riesgo y vulnerabilidad socioeconómica. Prueba de ello es que Brasil figura entre los países con mayor índice de Gini en el mundo, donde una parte importante de la población está excluida de los derechos básicos (Campello et al., 2018). Ante este escenario, muchos jóvenes se enfrentan a escenarios alarmantes, y son susceptibles al hambre, a la violencia, entre tantos otros males sociales.

Por todos los argumentos mencionados anteriormente, los jóvenes se convirtieron en uno de los grupos legalmente protegidos por la Constitución de 1988. A través de su propio estatuto, llamado Estatuto de la Juventud, el Estado brasileño proporciona acciones y normas en defensa de la calidad de vida y el bienestar social de la juventud. Sobre todo, debido a su representatividad para Brasil, se vuelve importante analizar las múltiples privaciones que llevan a los jóvenes a condiciones de vulnerabilidad y pobreza.

El período de vida de los 15 a los 29 años se caracteriza como una etapa de muchas transformaciones para el individuo, tales como: la culminación de los estudios básicos, el inicio de la formación en educación superior, la inserción en el mercado laboral, los primeros pasos en el desarrollo de una carrera y, en algunos casos, la constitución de una nueva familia (Camarano et al., 2006). La forma en que las personas se enfrentan a estas grandes transiciones se refleja en su bienestar y su calidad de vida.

En la búsqueda de la caracterización de los jóvenes brasileños, se evaluaron algunos datos secundarios publicados en las tablas de Proyección de la población del IBGE (2013). En resumen, se percibe que los jóvenes representaban el 28,28% de la población en la región Norte, el 26,26% de la población de la región del Centro-Oeste, el 26,04% de la población de la región Nordeste, el 24,22% de la población en la región Sur y el 23,98% de la población de la región Sudeste. Las estadísticas mostradas se refieren a la significancia de los jóvenes en el país y, debido a las especificidades socioeconómicas de las diferentes regiones brasileñas, se sostiene que este grupo social merece una atención especial de parte de los formuladores de políticas públicas y de la propia academia.

Sobre la base de la implementación del método Alkire-Foster, se estimaron resultados parciales, que evidencian el nivel de privación de la juventud en las regiones brasileñas8. Para ello, se calculó el índice de pobreza multidimensional (IPM), formulado a partir de la observación de múltiples dimensiones e indicadores, los cuales se refieren a los funcionamientos realizados por los jóvenes brasileños y se configuran en un esfuerzo analítico para la representación del fenómeno de la pobreza. Así pues, el modelo analítico se basa en las contribuciones de Sen (2001) y Alkire-Foster (2009) (véase la tabla 1).

Tabla 3
Resultados de la aplicación del modelo Alkire-Foster para las regiones brasileñas

Región

Incidencia (H)

Intensidad (A)

IPM (M0)

Norte

19,1%

39,7%

7,6%

Nordeste

19,7%

40,2%

7,9%

Sudeste

3,3%

36,5%

1,2%

Sur

4,5%

35,4%

1,6%

Centro-Oeste

5,5%

35,2%

1,9%

Brasil

11,4%

39,2%

4,5%

Fuente: elaborado por los autores con base en los datos de la PNAD (2015) del IBGE.

El cálculo de incidencia de pobreza (H) demuestra la proporción de pobres con relación a la población total de jóvenes en Brasil. Al observar los 12 indicadores de análisis, se decidió clasificar como multidimensionalmente pobres a los individuos privados de 4 o más de ellos. Así, la incidencia de la pobreza afecta al 11,4% de los individuos jóvenes que participan en la PNAD (IBGE, 2015). Este es un número alarmante, en especial cuando se extienden los resultados a la población total. Dado que la Encuesta Nacional de Muestras de Hogares es de tipo probabilístico, se puede deducir que en 2015 había casi 9 millones9 de jóvenes multidimensionalmente pobres en el país. En relación con las especificidades regionales, el Norte y el Nordeste fueron las únicas regiones que mostraron una incidencia de pobreza por encima del promedio brasileño. Estas regiones presentaron un 19,1% y un 19,7% de jóvenes multidimensionalmente pobres, respectivamente.

Sin embargo, como indicaron Alkire y Foster (2009), el cálculo de H no es sensible a la intensidad de la pobreza que enfrentan los individuos ya considerados multidimensionalmente pobres. Por lo tanto, era necesario calcular la brecha promedio de pobreza (A), que en el caso brasileño era del 39,2%, es decir, los jóvenes considerados multidimensionalmente pobres estaban privados en un 39,2% de los indicadores analizados (aproximadamente 5 de los 12 indicadores considerados). Observando las cinco regiones brasileñas, el Norte y el Nordeste volvieron a presentar una intensidad de pobreza por encima del promedio brasileño. En un sentido amplio, se puede sostener que los jóvenes del Norte y el Nordeste de Brasil enfrentan una pobreza más intensa que el promedio brasileño.

Además, se menciona el análisis de la incidencia ajustada (M0), también considerada como el índice de pobreza multidimensional (IPM) (véase la figura 1). Cuanto más cerca del 100% esté el IPM, más jóvenes serán privados. Para el caso brasileño, en 2015 el IPM fue del 4,5%, es decir, esta es la proporción de individuos multidimensionalmente pobres ajustada por la intensidad de la privación que enfrentan.

Figura 1
Índice de pobreza multidimensional (IPM) para las regiones brasileñas (2015)

Fuente: elaborado por los autores con base en los datos de la PNAD (IBGE, 2015).

Las regiones Norte y Nordeste presentaron un IPM por encima del promedio nacional, resultado corroborado por el estudio de Fahel et al. (2016). Los autores presentaron un análisis de IPM sin segregación por edad para todos los estados brasileños y macrorregiones a través del método Alkire-Foster para las PNAD de 2002, 2007, 2012 y 2013. Sus resultados indicaron que, a pesar de la considerable disminución del IPM durante este período, los índices de pobreza en las regiones Norte y Nordeste siempre fueron muy altos.

El informe de Unicef (2018) también presenta resultados que corroboran el comportamiento desigual de la incidencia de la pobreza en las regiones de Brasil para las personas de 0 a 14 años. Según el documento Pobreza en la infancia y en la adolescencia, las regiones Norte y Nordeste presentan un 32,8% y un 27% de niños y adolescentes con al menos una privación extrema, respectivamente, porcentajes notablemente superiores al promedio nacional del 19%. Por lo tanto, aunque el fenómeno de la pobreza se ha reducido con el paso del tiempo, las regiones brasileñas siguen presentando resultados desiguales de desempeño.

La figura 2 presenta las estimaciones de la incidencia de pobreza (H), de la brecha promedio de pobreza (A) y de la incidencia ajustada (M o IPM) para Brasil y sus cinco regiones.

Figura 2
Incidencia (H), brecha promedio de pobreza (A) e IPM de Brasil y de sus regiones

Fuente: elaborado por los autores a partir de los datos de la PNAD (IBGE, 2015).

Se percibe que la brecha promedio de pobreza (A) se distribuye uniformemente entre las regiones de Brasil. Sin embargo, no se observa el mismo comportamiento para la incidencia de la pobreza (H) ni para el IPM. La incidencia de la pobreza es más pronunciada en las regiones Nordeste y Norte, lo que indica que en estas dos localidades hay una mayor proporción de la población multidimensionalmente pobre. También es evidente que los IPM en las regiones Norte y Nordeste son más altos en proporción al promedio nacional. Además, la figura pone en evidencia que la heterogeneidad entre todas las regiones brasileñas es mayor en el tema de la incidencia de pobreza (H) que en la intensidad de este fenómeno (A).

Definidos los índices de pobreza multidimensional de Brasil y sus regiones, ya se puede hacer un análisis más detallado de las dimensiones e indicadores que ponen a los individuos en condiciones de privación. Este análisis es importante, ya que permite la proposición de políticas públicas orientadas al enfoque del problema, corrigiendo estos porcentajes del IPM a valores más bajos. La tabla 3 presenta el porcentaje de jóvenes multidimensionalmente pobres privados en cada indicador por región de Brasil. En otras palabras, seleccionando sólo individuos con k≥4, podemos observar los indicadores en los que los jóvenes sufrieron mayores privaciones en el año 2015.

Los resultados mostrados en la tabla 3 indican que, a nivel nacional, los indicadores «Acceso a internet», «Grado educativo», «Acceso a la red de alcantarillado» y «Recojo de basura» mostraron los niveles más altos de privación entre los individuos considerados multidimensionalmente pobres (ambos con recurrencia por encima del 50%). Estos indicadores comprenden las dimensiones «Educación y acceso al conocimiento», «Condiciones sanitarias» y «Condiciones de vivienda», respectivamente.

Tabla 3
Porcentaje de jóvenes multidimensionalmente pobres privados en cada indicador y dimensión del análisis

Dimensión

Indicador

Región

Brasil

Norte

Nordeste

Sudeste

Sur

Centro-Oeste

Educación y acceso al conocimiento

Acceso a internet

55,1%

93,8%

54,3%

88,8%

53,8%

90,7%

54,1%

89,6%

54,1%

85,2%

54,3%

90,3%

Grado educativo

64,7%

63,9%

64%

66,4%

71,1%

64,3%

Alfabetización

6,9%

10,1%

6,7%

6,2%

5,9%

8,4%

Condiciones sanitarias

Abastecimiento de agua

47,4%

42,8%

47,2%

44,1%

37%

16,5%

33,8%

5,7%

36,4%

11%

45,1%

37,6%

Instalaciones sanitarias

13,9%

20,4%

5,9%

3,1%

2,8%

15,4%

Acceso a la red de alcantarillado

85,6%

77,2%

88,6%

92,5%

95,5%

82,4%

Condiciones de vivienda

Acceso a energía eléctrica

28,1%

7,4%

27,5%

1,3%

22,7%

0%

16,9%

0%

17,5%

0%

26,2%

3%

Recojo de basura

68,5%

70%

66%

43%

49,4%

66,7%

Condiciones de resguardo del domicilio

8,5%

11,2%

2,1%

7,8%

3%

9%

Nivel de vida

Ingreso domiciliario per cápita

16,4%

26,6%

18,7%

34,8%

17,32%

17,2%

19,23%

19,7%

17%

10,4%

17,8%

28,8%

Carga horaria de trabajo

12,8%

12,2%

21%

29,4%

36,2%

15,3%

Densidad habitacional

9,8%

9,06%

13,78%

8,6%

4,5%

9,41%

Fuente: elaborado por los autores con base en los datos de la PNAD (IBGE, 2015).

La dimensión «Educación y acceso al conocimiento» expresa la mayor privación de los jóvenes multidimensionalmente pobres, tanto a nivel nacional como regional; esto se debe al hecho de que se compone de dos indicadores muy significativos para la composición del IPM. En resumen, se percibe que el 90,3% de los jóvenes brasileños multidimensionalmente pobres no tuvieron Acceso a internet en sus hogares en 2015, a pesar de que actualmente es una herramienta primaria para la comunicación y el acceso a los conocimientos. En cuanto al indicador de Grado educativo, se observa que una buena parte de estos individuos (64,3%) estudió menos de 8 años, el tiempo mínimo que el Ministerio de Educación del país considera apropiado. Es decir, una porción significativa de los jóvenes brasileños ni siquiera concluyó la escuela primaria. Este resultado coincide con las notas del estudio de Fahel et al. (2016), quienes evidenciaron que el indicador años de estudio fue el que más contribuyó a la pobreza multidimensional en todas las regiones brasileñas (para los años 2002, 2007, 2012, 2013).

Cabe señalar que los indicadores que componen la dimensión «Educación y acceso al conocimiento» son destacados en el análisis de Sen (2013) sobre la pobreza multidimensional. El autor resalta la importancia de la educación para la expansión de otras libertades individuales. Además, es posible sostener que el acceso a la educación formal y a las tecnologías de la información permite a las personas promover la cualificación profesional, la creación de conocimientos científicos, el desarrollo de la experiencia, y la evolución de hábitos y actitudes hacia una mejor calidad de vida (Ribeiro & Neder, 2009; Sen, 2013).

La segunda dimensión analizada –«Condiciones sanitarias»– se compone de tres indicadores, pero es la falta de Acceso a la red de alcantarillado lo que aumenta sustancialmente la cantidad de individuos privados. Esto demuestra que los brasileños todavía sufren privaciones en aspectos básicos y primordiales. Como destacan Albuquerque y Cunha (2012, p. 56): «[...] esta situación indica un grave problema en relación con la salud preventiva, que está muy comprometida frente a este escenario. Se necesitan mayores inversiones públicas en la concesión de estos servicios básicos y esenciales para la población, de modo que esta no sufra enfermedades derivadas de estas vulnerabilidades». Es importante alertar a los responsables de la formulación de políticas públicas sobre situaciones como esta, y señalar alternativas efectivas que puedan reducir de manera sustancial el nivel de pobreza de la juventud brasileña.

La tercera dimensión –«Condiciones de vivienda»– está compuesta por tres indicadores; sin embargo, Recojo de basura se presentó como el más privado. A excepción de las regiones Sur y Centro-Oeste10, más del 50% de la población de las regiones brasileñas aún no tiene un recojo de basura directo o indirecto. En muchos casos, los residuos se queman; se entierran en la propiedad; se arrojan en terrenos baldíos, calles, ríos, lagos o mares; o tienen otro destino. Cabe destacar que este indicador tiene gran relevancia para la promoción del desarrollo humano, ya que, como han puesto de relieve Lamarca y Vettore (2013), cuando se trata de los determinantes sociales de la salud, el recojo adecuado de basura influye de manera positiva en la reducción de las enfermedades y de la contaminación.

En línea con este resultado, el IBGE (2016) afirma que en las últimas décadas hubo una reducción en el número de hogares que no tuvieron acceso al recojo de basura directo o indirecto en Brasil. Sin embargo, la proporción de personas que tienen acceso a servicios de recojo de basura en zonas rurales y periféricas sigue siendo relativamente baja. Serra (2017, p. 67) señala que la falta de recojo o el destino inadecuado de los residuos plantean riesgos para la salud de la población, «ya sea por contacto directo o indirecto (a través del aire, el agua o el suelo), o a través de vectores (mosquitos, cucarachas, roedores, etc.)».

Las privaciones resultantes de la evaluación de las condiciones de vivienda de la población juvenil brasileña también se ven corroboradas por los resultados del estudio realizado por Ferreira y Marín (2016). Las autoras estudiaron la pobreza multidimensional de las mujeres, con la aplicación del método Alkire-Foster a las grandes regiones brasileñas para los años 2001 y 2011. Sus resultados revelaron que el indicador fuente de mayor privación, en 2011, para la dimensión Acceso a condiciones básicas de supervivencia, era el destino de los residuos domésticos.

Analizando los indicadores de la dimensión «Nivel de vida», el Ingreso domiciliario per cápita fue la fuente más importante de privación de los jóvenes brasileños a nivel nacional. Sin embargo, al desagregar los resultados por regiones de Brasil, el indicador Carga horaria de trabajo resultó ser una importante fuente de privación para los jóvenes de las regiones Sudeste, Sur y Centro-Oeste. Hay que resaltar que los ingresos se destacan en varios estudios de la pobreza con enfoques uni- o multidimensionales. La tímida incidencia de su privación en el presente estudio puede deberse al hecho de que la línea de corte adoptada fue relativamente baja (R$ 140,00 per cápita mensual). Esto demuestra que, incluso con una línea de corte baja, los ingresos todavía actúan como un factor determinante de las condiciones de privación de los jóvenes multidimensionalmente pobres en el Norte y el Nordeste.

En cuanto a la Carga horaria de trabajo, sus porcentajes también fueron bajos, debido a la amplitud del rango de edad estudiado (de 15 a 29 años), teniendo en cuenta el hecho de que no todas las edades se insertaron en el mercado laboral en el año 2015. Por lo tanto, una gran parte de los individuos no sufrió privación en este indicador, ya que no todos los jóvenes estaban trabajando necesariamente.

Cabe destacar que todas las dimensiones analizadas son importantes para la planificación y ejecución de políticas públicas para combatir la vulnerabilidad social en las diferentes etapas de la vida de las personas. Tal es su importancia que los Objetivos del Desarrollo Sostenible, formulados por la Organización de las Naciones Unidas, mencionan la preocupación por la promoción de los ingresos, el empleo y las condiciones de vida digna como prioridad para el desarrollo de los territorios prioritarios.

Entre los objetivos incluidos en la Agenda 203011 se encuentran los que buscan: (a) «Para 2030, lograr el acceso universal y equitativo al agua potable segura y accesible para todos»; (b) «Para 2030, lograr el acceso al saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos, y acabar con la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y de las personas en situación vulnerable»; (c) ODS 8.5 «Para 2030, lograr un empleo pleno y productivo y un trabajo decente para todas las mujeres y hombres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, y la igualdad salarial por un trabajo de igual valor»; y (d) ODS 8.6 «Para 2030, reducir sustancialmente la proporción de jóvenes sin empleo, educación o formación» (ONU, 2015, pp. 21-23).

La preocupación por las buenas condiciones de trabajo es también uno de los puntos expresados en el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT e IPEA, 2015)12, cuyo objetivo es lograr el acceso de los jóvenes a trabajo formal y decente. De manera complementaria, Sen (2013) cree que la variable ingreso es capaz de afectar fuertemente el nivel de pobreza, pero subraya que esta debe entenderse como un medio para lograr el desarrollo y no como un fin absoluto.

Cabe mencionar que Barros, Carvalho y Franco (2006) destacan la importancia de analizar los indicadores escalares como instrumentos para comprender las dimensiones de la pobreza y como herramienta para orientar las políticas públicas, guiando a los agentes económicos en el descubrimiento de individuos vulnerables y en la correcta elaboración de programas sociales. En el estudio de Kageyama y Hoffmann (2006), los autores combinan la medición tradicional de la pobreza, basada en el ingreso, con aspectos más amplios relacionados con el bienestar, incluyendo elementos básicos como el agua canalizada, el baño y la luz eléctrica. El estudio concluyó que entre los años 1992 y 2004 se produjo una reducción de la desigualdad de la distribución del ingreso y una mejora en el nivel de vida del estrato más pobre de la población en general. A pesar de los avances percibidos, en el año 2015 el nivel de los individuos jóvenes privados en estos indicadores sigue siendo significativo.

En este sentido, destacamos la importancia del alcance de las dimensiones y los indicadores utilizados por la perspectiva multidimensional para explicar la pobreza, que van mucho más allá de la visión unidimensional restringida a los ingresos. Además, se destacan la adecuación del método Alkire-Foster y su ventaja a la hora de identificar las dimensiones e indicadores en los que se priva a los individuos y en qué medida se da esta privación. Su aplicación a los estudios de pobreza contribuye a la elección de la mejor inversión pública en políticas sociales centradas en corregir los principales problemas de la pobreza multifacética.

4.Conclusión

El período correspondiente a la juventud comprende una fase crítica, porque las inexperiencias y privaciones que experimentan los jóvenes pueden tener un fuerte impacto en el resto de sus vidas. Así, con el fin de realizar un análisis diagnóstico de la realidad brasileña, el presente estudio estimó la incidencia de la pobreza multidimensional en el público juvenil. Además, identificó las principales fuentes de estas privaciones a la luz de las desigualdades regionales en la incidencia del fenómeno. La metodología utilizada fue el modelo Alkire-Foster, con una base de datos extraída de la PNAD (IBGE, 2015).

Se analizaron cuatro dimensiones, que consisten en un total de 12 indicadores. Como resultado, se percibió que la pobreza multidimensional afecta al 11,4% de los jóvenes en Brasil, considerando k≥4 indicadores. Entre las regiones brasileñas, el Norte y el Nordeste presentaron proporciones de privación superiores al promedio nacional, un 19,1% y un 19,7%, respectivamente. En cuanto al análisis del índice de pobreza multidimensional (IPM), que evalúa la proporción de individuos multidimensionalmente pobres ajustada por la intensidad de la privación a la que se enfrentan, Brasil presentó un resultado promedio del 4,5%, un índice inferior al de las regiones Norte (IPM=7,6%) y Nordeste (IPM=7,9%).

Al desagregar los resultados por dimensiones de análisis del IPM, «Educación y acceso al conocimiento» y «Condiciones sanitarias» fueron las que más contribuyeron a las condiciones de privación que se produjeron en Brasil y en todas las cinco regiones analizadas por separado. En cuanto a los indicadores, se constató que las condiciones de Acceso a internet, Grado educativo, Acceso a la red de alcantarillado y Recojo de basura eran las principales fuentes de privación enfrentadas por los jóvenes brasileños.

Se debe destacar que, aunque la pobreza incide en diferentes grados sobre la juventud de las cinco regiones brasileñas, fue posible observar en todas ellas indicadores de déficit. Aunque una parte de los jóvenes viva en regiones con una mejor calidad de vida, la juventud todavía merece una mayor atención por parte de los responsables de la formulación de políticas públicas. Debido a que se trata de una categoría social propensa a vulnerabilidades, el diagnóstico de las limitaciones de la calidad de vida de los jóvenes es esencial para promover acciones en favor de su desarrollo personal y profesional. Por lo tanto, las consecuencias de estas medidas repercuten de manera positiva en la posibilidad de mayores niveles de desarrollo económico y social en Brasil.

Referencias

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1 Se puede acceder a datos secundarios sobre las realidades socioeconómicas de los diversos estados de Brasil a través del portal Cidades e Estados del IBGE. Véase https://www.ibge.gov.br/cidades-
e-estados.html

2 Se entiende que el acceso a la educación y al conocimiento son fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas. Como sostiene Sen (2001), la falta de acceso a la educación formal, por ejemplo, puede crear diferentes obstáculos a la participación de las personas en las actividades económicas. Por ello, cuanto mayor sea el nivel de conocimiento y acceso a la información, menores serán las posibilidades de permanecer en un estado de pobreza.

3 Se conviene en que la condición de vivienda de las personas es determinante para su calidad de vida y su bienestar. Como destacan Vieira et al. (2017), la privación de bienes materiales y del acceso a los servicios básicos de vivienda dan pruebas del grado de pobreza que experimentan las personas.

4 Las personas que acceden a los servicios sanitarios básicos son menos susceptibles a la contracción de enfermedades debido a la falta de higiene o el contacto con ambientes insalubres (Sen, 2001). Por correspondencia, las personas saludables tienen más oportunidades de acceso al mercado laboral, al desarrollo de bienestar, entre otros factores.

5 La capacidad de acceder a bienes materiales por parte de particulares está relacionada con su capacidad de obtener ingresos financieros y con las actividades laborales que llevan a cabo. Por lo tanto, se estima que los ingresos monetarios obtenidos y el perfil de trabajo desempeñado influyen en las privaciones experimentadas por los agentes (Vieira et al., 2017). Además, las condiciones laborales precarias son temas constantemente discutidos en el ámbito juvenil, que a veces busca ingresar al mercado a través de la aceptación de cualquier condición laboral (Muniz & Medeiros, 2015). Por último, el indicador de densidad de vivienda, calculado según el criterio del Ministerio de Ciudades y su definición de déficit de vivienda, caracteriza como hogares privados a aquellos con más de tres residentes por dormitorio (Fundação João Pinheiro [FJP], 2014).

6 La literatura indica que se considera privado al individuo en el que la puntuación de privación es mayor o igual a 1/3 (un tercio) de los indicadores analizados (Alkire & Foster, 2009). En el caso en cuestión, el número utilizado fue de 4 indicadores (o 1/3), el mismo criterio utilizado para calcular el índice de pobreza multidimensional (IPM) mostrado por el Informe sobre desarrollo humano en 2010 (Fahel et al., 2016; Serra, 2017). También se debe destacar que se dio la misma ponderación a todos los indicadores.

7 Las dimensiones e indicadores se escogieron con base en diversos estudios que abordan el tema de la pobreza en la visión multidimensional, tales como: Kerstenetzky, Del Vecchio y Carvalho (2011); Ottonelli (2013); Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (IPEA, 2013); Brites, Marin y Rohenkohl (2015); Fahel et al. (2016); Serra (2017); y Vieira et al. (2017).

8 Cabe destacar que los resultados encontrados reflejan la pobreza multidimensional de una parte de la población brasileña, y se investigaron las condiciones de vida de 85.388 jóvenes en Brasil. La muestra se refiere a un número significativo de ciudadanos brasileños, estadísticamente representativa con un nivel de confianza del 99% y con un error de muestreo del 1% (Silva, Gonçalves, & Murolo, 2018).

9 La estimación poblacional de jóvenes para el año 2015 en Brasil era de 77.771.039 personas. Por lo tanto, se estimó que el total de jóvenes multidimensionalmente pobres en Brasil fue de 8.865.899 (11,4%) en 2015.

10 Cabe destacar que el Distrito Federal, componente de la región Centro-Oeste, se aleja de las condiciones de vida de las otras unidades federales, lo que eleva las condiciones de vida de la región en su conjunto.

11 Los ODS son un conjunto de objetivos y metas encaminados a erradicar la pobreza y a impulsar discusiones sobre seguridad alimentaria, salud, educación, igualdad de género, reducción de las desigualdades, energía, agua y saneamiento, entre otros. Estos objetivos deberían alcanzarse para el año 2030 y se adoptaron durante la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en septiembre de 2015

12 La Organización Internacional del Trabajo (OIT) junto con el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA) publicaron un informe titulado Juventud y trabajo informal en Brasil, en el que se examinan las formas de trabajo informal en los jóvenes y las propuestas de cambio de esta realidad.