Apuntes 100, 27-59
ISSN: 0252-1865
eISSN: 2223-1757
doi: 10.21678/apuntes.100.2255
© Creative Commons Attribution 3.0 Artículo recibido el 22 de enero de 2024 Artículo aceptado para publicación el 3 de diciembre de 2025
Juan Camilo Anzoátegui
Universidad Autónoma Latinoamericana (Unaula), Colombia
Juan Camilo Galvis Ciro
Universidad Nacional de Colombia sede Medellín
Resumen. El objetivo de este trabajo es investigar los efectos de los medios masivos de comunicación digitales en la formación de expectativas de inflación. En particular, este trabajo evalúa el impacto de las noticias digi-tales sobre inflación en los desacuerdos en las expectativas de inflación de los consumidores. Para ello, se utiliza como estudio de caso la economía colombiana para el período 2009-2018. La metodología empleada consiste en evaluar la influencia de las noticias sobre inflación suministrada por cinco periódicos digitales representativos sobre los desacuerdos. Por medio de regresiones econométricas y utilizando el método GMM, se encuentra que el mayor volumen de noticias sobre inflación, así como las noticias sobre incrementos y con tono negativo sobre la inflación tienen la capacidad de reducir las discrepancias entre los agentes.
Palabras clave: desacuerdos, inflación, expectativas de inflación, consu-midores, comunicación, medios masivos.
Abstract. The aim of this paper is to investigate the effects of digital mass media on the formation of inflation expectations. In particular, this paper assesses the effects of digital news on inflation on disagreements in con-sumer inflation expectations. For this, the Colombian economy for the
period 2009-2018 is used as a case study. The methodology used consists of evaluating the effects of the news on inflation provided by five represen-tative digital newspapers on the disagreements. By means of econometric regressions, and using the GMM method, the largest volume of news on inflation is found, as well as news on increases and with a negative tone on inflation, have the ability to reduce discrepancies between agents.
Keywords: disagreements, inflation, inflation expectations, consumers, communication, mass media.
Las expectativas de inflación tienen un rol fundamental para los bancos centrales independientes, cuya tarea principal es mantener tasas de infla-ción bajas y estables compatibles con un crecimiento económico sostenible (Ehrmann, Georgarakos, & Kenny, 2022; Gardt, Bitterlich, & Glöcker, 2021; Ehrmann & Talmi 2020). Para guiar las expectativas de inflación en el régimen de inflación objetivo, los bancos centrales se han vuelto más transparentes y utilizan la comunicación como una herramienta de política monetaria, para la comprensión de sus acciones, objetivos y perspectivas sobre la economía (Anzoátegui & Galvis, 2022). Como resultado, los bancos centrales han logrado amortiguar la volatilidad de los mercados bursátiles y han conseguido cierto anclaje simultáneo de las expectativas de inflación del mercado financiero y de la inflación hacia las metas anunciadas.
Sin embargo, no es suficiente controlar las expectativas de inflación del mercado financiero para consolidar credibilidad monetaria (Blinder et al., 2008). Es necesario comprender la naturaleza de las expectativas de todo el conjunto de agentes (Coibion et al., 2020). Al respecto, poco se sabe sobre las expectativas de los consumidores porque se coloca más atención en los agentes especializados (Blinder et al., 2022). En general, las expectativas de los expertos responden a la comunicación, mientras que los consumidores no parecen seguir estos mismos patrones.
Hallazgos recientes han encontrado que las expectativas de inflación de los consumidores, nunca se han anclado con firmeza a las metas de los bancos centrales (Osorio-Barreto, Mora, & Sierra-Suárez, 2024; Campos-Vázquez, Esquivel, & Medina, 2022; Coibion et al., 2020; Teixeira, De Oliveira, & Ferreira, 2017). Algunas evidencias empíricas han derivado en una reciente literatura que examina la naturaleza de las expectativas de los consumidores. Esta literatura explora la dinámica, así como los determinantes de los errores y de los desacuerdos en las expectativas macroeconómicas de los consumi-dores. De forma puntual, esta literatura ha encontrado que las expectativas de inflación de los consumidores responden a las experiencias personales sobre los bienes y servicios adquiridos. Además, las expectativas dependen de patrones demográficos y son sesgadas al alza, y son influenciadas por la experiencia sobre la inflación pasada y la información de los medios de comunicación masiva (Łyziak & Sheng, 2023; D’Acunto et al., 2021; Lamla y Vinogradov, 2019; Coibion & Gorodnichenko, 2015; Carroll, 2003).
Este documento contribuye con la literatura que relaciona las expectativas de inflación de los consumidores con los medios masivos de comunicación. A pesar de su importancia para la estabilidad macroeconómica, la literatura sobre los determinantes del desacuerdo en las expectativas macroeconómicas
de los consumidores en el caso de economías emergentes es escasa (Anzoá-tegui & Galvis, 2020). En particular, este documento llena un vacío en la literatura sobre los efectos de los medios de comunicación digitales en los desacuerdos en las expectativas sobre el nivel de precios de los consumidores de una economía emergente que opera bajo el régimen de inflación objetivo. Colombia es una economía emergente representativa de América Latina, que presenta fundamentos macroeconómicos respaldados en marcos de polí-tica fiscal y monetaria que se consolidan de forma continua. Desde el lado de la política monetaria, tiene un Banco Central independiente que administra la inflación con un régimen de metas de inflación, un tipo de cambio flexible y un nivel adecuado de reservas internacionales con regulación y supervisión del sector financiero que siguen estándares internacionales. Desde el lado fiscal, existe un compromiso por la sostenibilidad de las finanzas públicas, que se respalda en una regla fiscal y un marco fiscal de mediano plazo que vincula sus metas a los niveles de deuda recomendados por el FMI (IMF, 2023). En este contexto, las autoridades actúan con determinación para apuntalar las finanzas públicas, cumpliendo el mandato de estabilidad de precios del Banco Central, reduciendo el déficit en cuenta corriente y ase-gurando la continuidad de una adecuada supervisión del sistema financiero.
En suma, este escenario hace que la economía colombiana se convierta en un caso representativo de análisis de las expectativas del consumidor.
Este trabajo está organizado de la siguiente forma. A continuación, se presenta el marco teórico; luego, en la tercera sección, la metodología y los datos por implementar en este estudio. En la cuarta sección se presentan las estimaciones y, por último, en la cuarta sección, las conclusiones.
La teoría macroeconómica contemporánea precisa que la incertidumbre en las expectativas de inflación surge como resultado de la rigidez en la infor-mación. Más allá de las propuestas de modelos de expectativas racionales con información completa, varios estudios muestran que existe heterogeneidad en el conjunto de información de los agentes. En particular, los modelos asociados con las teorías de información imperfecta determinan que la mejor manera de modelar la formación de expectativas es incorporando supuestos asociados a la rigidez en el acceso a la información, ya que la información se transmite lentamente, con restricciones de acceso y ruido. Estos factores per-miten entender de forma más precisa la naturaleza del proceso de formación de expectativas y sus consecuencias en la ejecución de políticas económicas. Asumir la existencia de rigidez en la información entre los agentes implica, a su vez, partir del hecho de que existe heterogeneidad en la forma-
ción de expectativas y, en consecuencia, la necesaria existencia de desacuerdos en las expectativas macroeconómicas. Para entender esta heterogeneidad, Woodford (2001), Sims (2003) y Maćkowiak y Wiederholt (2025) desarro-llaron los modelos de información ruidosa y desatención racional. Estos modelos explican la heterogeneidad en la capacidad limitada por parte de los agentes para procesar nueva información a partir de señales ruidosas. Los agentes pueden filtrar la información necesaria del conjunto global de información. Esto significa que los agentes rastrean de forma continua las variables e incorporan la información más reciente en su toma de decisiones. Sin embargo, existen diferencias entre los agentes en la reacción a los cho-ques de los fundamentales. A mayor sensibilidad de los agentes a choques de cierto tipo de fundamentales, mayor será la reacción frente a estos en relación con aquellos de menor sensibilidad. En consecuencia la respuesta diferencial de la adquisición de información a los choques de fundamentales origina desacuerdos en las expectativas entre los agentes.
Por su parte, Mankiw y Reis (2002), Reis (2006) y Reis (2009), a través de modelos de rigidez en la información, establecen que la información se difunde de forma lenta entre los agentes. Es decir, existe una proporción de agentes que tienen la capacidad de adquirir y procesar nueva informa-ción y otra fracción que no. Esto implica que, de forma desagregada, existe una heterogeneidad en el acceso de la información y, como resultado, en la formación de expectativas. Esta teoría explica la heterogeneidad en las expec-tativas desde las diferencias en la velocidad en la que diferentes segmentos de la población actualizan sus expectativas. Los agentes no actualizan las expectativas porque es costoso adquirir, absorber y procesar la información nueva. Es decir, en la medida en que existe mayor cantidad de agentes que no pueden acceder y no tienen la capacidad para transformar la nueva información, se acentuará la rigidez en la información, lo que implicará un mayor desacuerdo en las expectativas de inflación.
Sobre esta misma línea de modelos, Carroll (2003) incorpora el modelo epidemiológico de las expectativas de inflación, que contribuye en la fun-damentación microeconómica del modelo de rigidez en la información de Mankiw y Reis (2002). El modelo epidemiológico establece las bases para entender que los medios de comunicación son un elemento fundamental en el procesamiento de la información, ya que tienen la posibilidad de aumentar la frecuencia de acceso a las noticias y disminuyen la rigidez de la información en públicos no especializados en asuntos económicos. Este modelo indica que los medios especializados que publican pronósticos profesionales influyen en el pronóstico de las familias, ya que la cobertura informativa aumenta la proporción de la población que absorbe o está expuesta a los pronósticos
publicados en los periódicos y la cobertura informativa contribuye a una menor brecha entre los pronósticos de las familias y los profesionales. Sobre esta misma base, Łyziak y Sheng (2023) agregan que los desacuerdos se origi-nan por las creencias sobre los cambios de precios asociadas con experiencias personales de compra, sobre la inflación experimentada a lo largo de su vida, así como por la información que obtienen de expertos a través de medios de comunicación. En suma, los modelos que analizan las expectativas están en desarrollo. Por ende, proponer modelos que analicen los determinantes de las expectativas es una cuestión empírica que debe, ante todo, recopilar resultados para ayudar en la construcción de los modelos teóricos.
Para el caso de la economía colombiana, las expectativas de inflación de los consumidores se miden a través de la Encuesta de Opinión del Consu-midor (EOC), que es diseñada y ejecutada por Fedesarrollo desde el año 20011. Esta encuesta tiene como objetivo describir las expectativas de los consumidores con respecto a la situación actual y futura de la economía. Para medir las expectativas, se realiza un cuestionario de 22 preguntas con una periodicidad mensual. La entrevista se desarrolla a través de llamadas telefónicas y se realizan 850 encuestas para un universo comprendido por los hombres y mujeres mayores de 18 años pertenecientes a un hogar.
Con relación a los precios, la encuesta indaga en los consumidores sobre el comportamiento de los precios hacia el futuro y la opinión cuantitativa en términos porcentuales sobre el incremento o reducción de los precios en general (véase la tabla 1).
Tabla 1
Preguntas seleccionadas de la Encuesta de Opinión del Consumidor (EOC)
Pregunta 1. Durante los próximos 12 meses, ¿usted cree que los precios de las cosas en general van a subir, van a bajar o se van a mantener como están hoy en día? |
Pregunta 2. Porcentualmente, ¿cuánto cree usted que van a (subir / bajar) los precios de las cosas en general durante los próximos 12 meses? |
Van a subir (continúe)
Van a bajar (continúe)
Estables
Porcentaje: %
No sabe / no opina
Fuente: elaboración propia con base en Fedesarrollo.
Fedesarrollo es una institución que, desde 1970, se dedica a la investigación en temas de política económica y social con gran reputación debido a su independencia y rigor analítico. Es reconocida en Colombia por la calidad y fiabilidad de sus encuestas de opinión.
Con base en los datos de la pregunta 1 de la EOC, en la figura 1 se pre-senta el comportamiento de las respuestas agregadas de la expectativa sobre el nivel de precios de los consumidores para el período 2009-2018. Esta serie solo provee información sobre el cambio en la dirección de los precios en los próximos 12 meses, pero no la magnitud percibida del cambio en los precios. En general, para el período 2009-2018, se observa que la mayor proporción de los consumidores encuestados esperan que los precios aumenten (74,7%), una menor proporción espera que los precios se mantengan estables (21,1%) y una proporción muy reducida espera que bajen los precios (4,1%).
Figura 1
Expectativas sobre el nivel de precios de los consumidores
100%
Porcentaje agregado de respuestas
80%
60%
40%
20%
Van a bajar Estable Van a subir
2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018
Fuente: elaboración propia con base en datos de Fedesarrollo.
En la figura 2 es posible detectar cuatro observaciones. En primer lugar, los datos muestran que los consumidores tienden a pronosticar una inflación más alta en comparación con la meta y la inflación observada y, en conse-cuencia, existe un error de pronóstico persistente en el tiempo. En segundo lugar, si bien las expectativas de inflación de los consumidores siempre son altas, estos parecen captar los movimientos en la inflación observada durante los períodos en que esta crece o se reduce (correlación igual a 0,48). En tercer lugar, los datos parecen mostrar que los períodos del desanclaje de la inflación observada se correlacionan de forma positiva con un aumento progresivo en las expectativas de inflación de los consumidores. En cuarto lugar, el banco central logró el anclaje de las expectativas de los expertos en las metas establecidas entre el período 2010-2018. En suma, las observaciones muestran que los alcances del esquema de inflación objetivo difieren sobre consumidores y expertos en pronóstico.
Figura 2
Expectativas de inflación de los consumidores y expertos en pronóstico, inflación observada, meta de inflación y límites
16%
14%
12%
Inflacion anual
10%
8%
6%
4%
2%
0%
2009 2010 2011 2012
Límite inferior
Meta puntual de inflación
2013 2014 2015 2016 2017 2018
Límite superior
Expectativas de inflación Expertos
Expectativas de inflacion Consumidores Inflación observada
Fuente: elaboración propia con datos del Banco de la República y Fedesarrollo.
Para medir el desacuerdo de los consumidores, Maag (2009) y Lamla y Maag (2012) han implementado el índice de variación cualitativa (IQV) para el análisis del desacuerdo en las expectativas de sobre el nivel de pre-cios del consumidor. El IQV es un índice utilizado para el análisis de datos nominales. Es una medida estadística que mide la variabilidad o dispersión de variables nominales. Como medida de variabilidad, describe la diversidad en la distribución de una categoría en particular. Conforme señalan Gibbs y Poston (1975), Lamla y Maag (2012) y Lamla y Lein (2014), el índice IQV se calcula de la siguiente forma:
IQV(X)= � K (1 – ∑K p(Xi)2)� . 100 [1]
K – 1
i=1
– 1
Donde K corresponde al número de categorías que se preguntan en la encuesta. Para este caso, K = 3 corresponde a las siguientes categorías: (i) la inflación aumentará, (ii) la inflación disminuirá y (iii) la inflación se mantendrá estable, las cuales se preguntan en la Encuesta de Opinión del Consumidor (EOC) realizada en Colombia. Por su parte, p(Xi) es el por-centaje de respuestas de cada una de las K categorías. Por su parte el factor de escala K K garantiza que 0% ≤ disCt ≤ 100%. Cuando todos los consu-midores eligen la categoría la inflación aumentará, no habrá diversidad en las respuestas (no habrá desacuerdo) y disCt tiende al 0%. Por el contrario,
cuando existe amplia diversidad en las respuestas de los consumidores, hay total desacuerdo y disCt tiende al 100%.
A continuación, se presenta en la figura 3 el desacuerdo en las expec-tativas sobre el nivel de precios de los consumidores disCt, con base en la ecuación [1].
Figura 3
Desacuerdo de expectativas sobre el nivel de precios de los consumidores
2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018
DIS C Tendencia (Filtro Hodrick-Prescott)
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
Variable | Mean | Mín. | Máx. | SD | Curtosis |
disCt | 58,83% | 27,50% | 82,46% | 11,30 | 2,63 |
Fuente: elaboración propia con base en datos obtenidos de Fedesarrollo y Banco de la República.
En la figura 3 es posible identificar que, para el período de análisis, el desacuerdo en las expectativas sobre el nivel de precios de los consumido-res tuvo una media del 58,7% y alcanzó un máximo del 82,4% en mayo de 2012, para luego iniciar una senda decreciente hasta alcanzar un valor mínimo del 27,5% en diciembre de 2015. Es posible detectar dos tenden-cias. Una tendencia bajista entre 2009-2015 que, de acuerdo con la figura 2, se acentúa desde 2012, una vez que se incrementan las expectativas de inflación de los consumidores. Luego, cuando se reducen las expectativas, los desacuerdos cambian hacia una tendencia alcista entre 2016-2018, con un incremento promedio de 10 puntos porcentuales. En suma, los desacuer-dos en los consumidores muestran una dinámica a través de los diferentes períodos de tiempo, que guarda una relación inversa con las expectativas de inflación de los consumidores.
La comunicación en política monetaria se ha convertido en herramienta fundamental para guiar las expectativas hacia la meta de inflación perseguida y ha probado ser eficiente para anclar las expectativas de los expertos en pronóstico (Gardt et al., 2021). Sin embargo, se requieren mayores esfuerzos para el caso de los consumidores (Blinder et al., 2008; Blinder et al., 2022). No es preciso por parte de un banco central solo monitorear las expecta-tivas del mercado financiero para garantizar el anclaje de las expectativas (Blinder et al., 2022; D’Acunto, Malmendier, & Weber, 2019; Coibion et al., 2020). Existe otro conjunto de agentes, como los consumidores, que tienen la mayor representatividad en la demanda agregada y que también ejercen presiones importantes en la formación de precios.
La investigación reciente ha planteado que los anuncios emitidos por las instituciones económicas son filtrados a través de medios masivos de comu-nicación (Ter Ellen, Larsen, & Thorsrud, 2022; Coibion, Gorodnichenko, & Weber, 2022; Wang et al., 2020; Lamla & Vinogradov, 2019). La tarea de los medios masivos consiste en procesar la información económica ofertada por las instituciones económicas en términos accesibles a un público general, a través de breves informes periodísticos que capturan el mensaje principal de la coyuntura económica. Esto convierte los medios masivos de comuni-cación, como la televisión, el periódico, la radio y los medios digitales, como los portales web de noticias, en las principales fuentes de información en la formación de expectativas de los consumidores (Ramos-Veloza, Rios, & Martínez, 2024; Blinder et al., 2022; Candia, Coibion, & Gorodnichenko, 2020; Binder, 2017).
A partir de esta idea, este documento investiga el papel de las noticias digitales en los desacuerdos en las expectativas sobre el nivel de precios de consumidores de una economía emergente que implementa el esquema de inflación objetivo, a través del cubrimiento de periódicos digitales sobre noticias relacionadas con la inflación.
La elección de los periódicos se basó en criterios asociados con accesi-bilidad (disponibilidad de archivo digital y opción de búsqueda avanzada con filtros para el rastreo de la información), frecuencia y consistencia de las publicaciones (cantidad de publicaciones en el mes), así como en criterios asociados con la audiencia. Según el informe Digital News Report, elaborado por el Instituto Reuters, que mide el consumo de noticias para Colombia desde el año 2021, resalta que el periódico digital más utilizado en Colombia es El Tiempo, seguido de El Espectador y, en una menor proporción, por la
categoría periódicos regionales2. De acuerdo con estos criterios, se eligieron cinco periódicos digitales: Portafolio, El Tiempo, El Colombiano, El Espectador y La República. Lamentablemente, periódicos digitales como El Heraldo de Barranquilla, El País de Cali, Vanguardia de Bucaramanga, Pulzo, Semana y Dinero no lograron cumplir con los criterios establecidos.
Una vez elegida la muestra para la cantidad de periódicos, se detectó una heterogeneidad en la temporalidad en la que iniciaron la oferta de noticias digitales. Por lo tanto, fue elegido el año 2009/01 como aquel que permitía consistencia en términos de cobertura en la gran mayoría de los periódicos digitales. La excepción fue el periódico La República, cuya oferta de noticias logró capturarse desde 2014. Además, existió un limitante en el acceso a la información sobre las expectativas de inflación del consumidor, dado que el proveedor solo otorgó información hasta el período 2018/06. Por lo tanto, el tiempo de recolección de la información cubre el período 2009/01 – 2018/06.
De manera específica, se realiza un análisis de contenido en los portales web de los siguientes medios: Portafolio, El Tiempo, El Colombiano, El Espectador y La República, que se caracterizan por una amplia cobertura tanto regional como nacional.
Tabla 2
Noticias digitales sobre inflación
Medio digital | Dirección web | Noticias seleccionadas |
Portafolio | 1463 | |
El Tiempo | 1397 | |
El Colombiano | 862 | |
El Espectador | 615 | |
La República | 402 |
Elaboración propia.
En la tabla 2, se puede observar la cantidad de noticias elegidas para cada medio digital objeto de análisis. La contribución de informes por medio es la siguiente: Portafolio (30,9%), El Tiempo (29,5%), El Colombiano (18,2%), El Espectador (13,0%) y La República (8,5%), para un total de 4739 noticias recolectadas para el período 2009/01 – 2018/6. Es preciso anotar que las dife-rencias en la recolección de información para cada noticiero digital surgen por la cobertura u oferta que decide cada periódico. De ahí que sea fácil identificar que el periódico El Tiempo se caracterizó por brindar la mayor cobertura.
Enlace del informe de 2021: https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/digital-news-report/2021
Como sugiere Holsti (1969), el análisis de contenido permite capturar la información de cada informe periodístico. Además, plantea que el proceso de elección de noticias elegidas debe tener como base noticias que contengan un mínimo de cinco líneas de información sobre el tópico objeto de estudio. En particular, en el desarrollo de esta investigación solo se seleccionaron las noticias digitales que informaran en un mínimo de cinco líneas sobre inflación y movimientos de precios de bienes asociados a los alimentos, vivienda y materias primas como el petróleo o la gasolina. La regla de deci-sión fue manual. El proceso de codificación de las noticias fue realizado por dos codificadores. Cada uno comparó la salida resultante y las noticias cuando fueron interpretadas de forma diferente por ellos. En caso de que existieran diferencias, se buscó una revisión hasta alcanzar unanimidad en la interpretación. Por lo general, estas pruebas de confiabilidad entre codi-ficadores muestran que el resultado en promedio está muy correlacionado (aproximadamente 0,8) entre los codificadores.
Según lo sugerido por Lamla y Maag (2012) y Lamla y Lein (2014, 2015), para cada noticia se establecen los siguientes atributos: (i) tema, (ii) fuente y (iii) dirección. Para el tema, solo se define el título del contenido elegido. La fuente se refiere al medio digital del cual fue elegido el contenido. Luego se define la dirección, como los movimientos de la inflación informados en cada contenido: (i) incrementos, (ii) reducción y (iii) sin cambios (neutro).
Los medios de comunicación transmiten información relevante sobre la inflación que afecta de forma directa el conjunto de información de los destinatarios (Coibion et al., 2020; Soroka & McAdams, 2015). La mayor cantidad de noticias emitidas por los medios de comunicación aumenta la probabilidad de una mayor exposición de los agentes a nueva información económica que es incorporada en sus conjuntos de información, y esto permite que los agentes actualicen con mayor velocidad sus expectativas (Carroll, 2003).
La cobertura de noticias económicas que se relacionan con la capacidad adquisitiva permite que los consumidores identifiquen el comportamiento de los precios de diferentes canastas de bienes y servicios, el papel del banco central en el control de los precios y los efectos de choques externos y de oferta. De forma tal que los consumidores que demandan información a través de los medios masivos de comunicación tienen mayores herramientas para construir y actualizar sus pronósticos.
100
90
Número de noticias
80
70
60
50
40
30
20
10
Figura 4
Correlación = 0.28 (Valor-p:0.0018)
Inflación observada y volumen de noticias digitales sobre inflación
Noticias sobre inflacion Tasa de inflacion observada
2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018
10%
9%
8%
7%
Inflación
6%
5%
4%
3%
2%
1%
Elaboración propia.
En la figura 4 se puede identificar que existe una correlación directa (0,28) entre las noticias digitales sobre inflación y la inflación anual observada. Conforme se observan períodos de baja inflación (2010-2014 y 2017-2018) se publica una menor cantidad de noticias. De la misma manera, en los períodos en los que se incrementa la inflación, que se caracterizan por superar el rango superior de la meta de inflación (2009 y 2015-2016), se puede identificar que se incrementa el número de publicaciones digitales.
t
disCt = α1 + α2disCt–1 + α3ΔVolt–1 + ε1 [2]
t
Donde disCt es el desacuerdo en las expectativas sobre el nivel de precios de los consumidores, disCt–1 es el rezago de los desacuerdos, ΔVolt–1 es el volumen de noticias digitales sobre inflación y el término error se define como ε1.
Los medios masivos informan sobre los movimientos observados en la inflación. En particular, informan sobre los incrementos, las reducciones o pueden informar sobre la ausencia de cambios importantes (movimientos neutros). Según Coibion et al. (2020) y Lamla y Maag (2012), la información sobre la dirección que pueda tomar la inflación puede robustecer el conjunto de información de los agentes en el momento de formar pronósticos sobre futuro comportamiento de la inflación. La información sobre la dirección de la inflación puede guiar de forma más precisa, de manera tal que los agentes puedan entender de forma más acertada el futuro comportamiento de la inflación.
Figura 5
Inflación observada, noticias que informan sobre incrementos y reducciones en la inflación
100
80
Cantidad de noticias
60
40
20
0
-20
-40
-60
-80
Noticias inflación incrementos Noticias inflación reducciones Inflación observada
2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018
10%
9%
8%
7%
Inflación
6%
5%
4%
3%
2%
1%
Elaboración propia.
En la figura 5 se pueden identificar los movimientos de la inflación y el volumen de noticias que informan sobre incrementos y reducciones en la inflación. Con el fin de facilitar la visualización de los datos, las noticias que informan sobre reducciones en la inflación son codificadas con signo negativo. Para el período de análisis, se puede observar que las noticias que informan sobre incrementos se asocian con los períodos de incrementos en la inflación observada. De igual manera, las noticias que informan sobre reducciones se asocian con los momentos en que la inflación observada tiende a bajar.
Cuando las noticias informan sobre movimientos concretos de la inflación, es posible que el conjunto de consumidores pueda robustecer el conjunto de información, de forma tal que puedan ajustar sus expectativas.
Por tal razón, se agrega la variable Dirección de la inflación (Di,t) como una segunda variable explicativa. Donde i denota la dirección asociada al incremento, la reducción o la neutralidad informado por el medio de comu-nicación. Es posible que las tendencias al alza o bajistas en la inflación, como también movimientos neutros o estables en la inflación, puedan explicar el comportamiento de los desacuerdos en las expectativas de los consumidores. Dado esto, se considera una segunda ecuación:
t
disCt = α4 + α5disCt–1 + α6Di,t–1 + ε2 [3]
Donde Di,t–1 corresponde al rezago de las noticias que informan sobre una determinada dirección de la inflación. De forma específica, D_inct–1 corresponde a la cantidad de noticias que informan sobre incrementos de la inflación. Por su parte, D_redut–1 denota la cantidad de noticias que informan sobre reducción en la inflación y D_neut–1 se asocia con el número de noticias neutras informadas en los medios de comunicación.
t
Para asignar cada noticia a una categoría señalada, la información anun-ciada por el medio digital debe especificar palabras asociadas a la dirección tomada por la inflación. Por ejemplo, noticias que informen sobre incre-mentos en la inflación o que se refieran a incrementos en los alimentos que presionan al alza del IPC son clasificados en la categoría D_inct–1. Por el contrario, cuando se refieren a reducciones en el costo de vida o en la inflación se clasifican en D_redut–1. Cuando no se informa una dirección muy marcada, la noticia se clasifica en D_neut–1. Esto puede suceder cuando existen variaciones muy pequeñas hacia arriba o hacia abajo en los precios alrededor del rango meta. Por último, el término de error se define como ε2. Además de publicar noticias que describen una dirección de la inflación,
es posible que los medios de comunicación decidan destacar la noticia con el fin de capturar una mayor atención por parte de los agentes. Es decir, los medios masivos tienen la capacidad de enfatizar el tono de las noticias informadas, lo que significa que tienen la capacidad para dar mayor fuerza o intensidad a la noticia deseada con el objetivo de influir en la cantidad de atención que la gente presta a determinado tópico. Por ejemplo, un medio de comunicación puede poner un énfasis particular en una noticia relacio-nada con un aumento de la inflación acompañada de una cifra numérica que acentúa un fuerte deterioro en la capacidad adquisitiva en el rubro de alimentos.
De acuerdo con Lei, Lu y Zhang (2015) y Lamla y Lein (2014, 2015), el tono es construido a partir de una lectura y análisis del contenido de las noticias que hacen parte de la muestra seleccionada. De forma concreta, realizamos una lectura del contenido de las noticias y, posteriormente, se
identifica la acentuación o énfasis que realiza el medio de comunicación digital sobre la noticia informada. Una vez identificada la acentuación, se define el tipo de tono como: (i) negativo, (ii) positivo y (iii) neutro. Cuando existían discrepancias sobre el tono asignado por cada evaluador, se discutía hasta llegar a un consenso. La elección del tono no es soportada por librerías, programas o procesadores de sentimiento.
Figura 6
Tono de las noticias sobre inflación
Fuente: elaboración propia con información del diario El Tiempo.
En la figura 6 se presentan algunos ejemplos de noticias que presentan en su título un comportamiento de la inflación con tono negativo y positivo. Titulares como «Los estragos de la inflación» o «Inflación récord pone a pensar en subir más la tasas de interés» son ejemplos de noticias que, además de informar sobre la inflación, refuerzan de forma contundente que existe un problema serio con la inflación, y que este puede afectar con fuerza a la economía. De igual forma, noticias como «Baja inflación de junio llegó de la mano de menor costo de alimentos» describen una reducción de la inflación y un aumento de la capacidad de compra por la vía del presupuesto de la canasta de alimentos.
De acuerdo con Soroka y McAdams(2015), existen pocas probabilidades de respuestas simétricas entre la información positiva y negativa ofertada por medios de comunicación. La evidencia reciente demuestra que la respuesta de los agentes es mayor cuando se trata de noticias negativas en aspectos electorales, políticos o económicos (Ehrmann, Pfajfar, & Santoro, 2015; Lamla & Lein, 2014, 2015). En términos económicos, Kahneman y Tversky (1979) explican que existe un comportamiento de aversión a las pérdidas en los individuos, ya que se preocupan más por una pérdida de utilidad que por una ganancia de igual magnitud.
Figura 7
Inflación observada, noticias que informan sobre noticias positivas y negativas sobre la inflación
50
40
Cantidad de noticias
30
20
10
0
-10
-20
-30
-40
Inflación observada Noticias positivas Noticias negativas
2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018
10%
9%
8%
7%
Inflación
6%
5%
4%
3%
2%
1%
Elaboración propia.
En la figura 7 se observan los movimientos de la inflación y el volumen de noticias informadas con tono positivo y negativo. Estas últimas son codificadas con signo negativo con el fin de facilitar la visualización de las series. Se puede observar que las noticias que informan con tono positivo se asocian con los períodos de reducciones en la inflación observada. Por ejemplo, para los períodos 2009-2010, 2012-2013 y 2017-2018 es posible identificar que, conforme la inflación se reduce, el número de noticias positivas se incrementa. De igual manera, las noticias que informan con tono negativo se asocian con los momentos en que la inflación observada tiende a incrementarse. Por ejemplo, para el período 2010-2011 la inflación presentó una tendencia creciente y en 2015-2016 la inflación superó el rango meta superior del 4%.
t
disCt = α7 + α8disCt–1 + α9Ti,t–1 + ε3 [4]
t
Donde Ti,t–1 es el tono de cobertura y, de forma específica, i denota tono negativo (T_negt), tono positivo (T_post) y tono neutro (T_neut) con un término de error ε3.
El desacuerdo en las expectativas sobre el nivel de precios está influenciado también por variables macroeconómicas. En particular, la mayor volatilidad de precios Vol_πt puede propiciar desconfianza sobre el panorama econó-mico en general y una incertidumbre sobre el futuro comportamiento de la inflación. La volatilidad de los precios obstaculiza una correcta formación de precios que termina por afectar las decisiones de inversión y de consumo con implicaciones negativas en el producto agregado y en el empleo (Hossain, 2014 y Judson & Orphanides, 1999).
t
Es posible que los agentes respondan a las variaciones de la tasa de interés de política del banco central cuando administra la política monetaria desde un esquema de inflación objetivo. Dado que este régimen de inflación centra su operación para guiar las expectativas sobre la tasa de interés, se agrega como una segunda variable de control al modelo las variaciones en la tasa de interés de política monetaria (ΔiMP).
Los precios del petróleo tienen el potencial de generar cambios en la formación de expectativas de consumidores. Por ejemplo, los consumidores tienden a relacionar los precios del petróleo con los precios de la gasolina, siendo este último un bien representativo de la canasta de consumo que sirve como guía para inferir el comportamiento futuro de la inflación (Coibion & Gorodnichenko, 2015). Con el fin de capturar esta reacción, es construida la variable oilt como la diferencia entre el precio actual y el precio promedio del petróleo en los últimos 12 meses (Hamilton, 1996). Por lo anterior, se incorpora como tercera variable de control los cambios en los precios del petróleo con respecto a su precio promedio (Δoilt).
t
t
En suma, en el vector de variables control se encuentran la volatilidad de la inflación, Vol_πt, las variaciones de la tasa de interés de política mone-taria, ΔiMP, y los cambios en los precios del petróleo, oil . Estas variables
son rezagadas un período para evitar posibles problemas de endogeneidad.
t–1
Dado esto, los modelos estimados antes son ampliados con la inclusión del vector de variables control, tal y como se presenta a continuación:
disCt = α10
+ α11disCt–1
+ α12Volt–1 + α13ΔVol_π
t–1
+ α14ΔiMP + α
15oilt–1 +
t
ε4 [5]
disC = α + α disC + α D + α Vol_π + α ΔiMP + α oil +
t 16
17 t–1
18 i,t–1 19
t–1
20 t–1
21 t–1
t
ε5 [6]
disC = α + α disC + α T + α Vol_π + α ΔiMP + α oil +
t 22
23 t–1
24 i,t–1 25
t–1
26 t–1
27 t–1
t
ε6 [7]
A partir del marco teórico reseñado antes, es posible argumentar que la guía teórica principal que usa el presente estudio para proponer los modelos anteriores se apoya tanto en la teoría de las expectativas racionales como, en parte, en la teoría de las expectativas adaptativas. La primera nos indica que las expectativas de los agentes dependen de la información disponible, como la de los medios digitales, y el desempeño de las variables económicas (inflación, variables de política y variables externas). Por su parte, la teoría de las expectativas adaptativas indica que las expectativas de hoy dependen de la inflación pasada. Se tiene así un soporte teórico para el modelo multifacto-rial propuesto, pero serán los resultados empíricos los que permitan definir con mejor criterio los determinantes de las expectativas y sus desacuerdos.
Antes de presentar los resultados, en la tabla 3 se muestran las estadísticas descriptivas de las variables propuestas en los diferentes modelos.
Variable | Mean | Mín. | Máx. | SD | Curtosis |
dist | 58,83 | 27,50 | 82,46 | 11,30 | 2,63 |
D_inct–1 | 13,59 | 0 | 56 | 12,98 | 4,12 |
D_redt–1 | 7,50 | 0 | 60 | 11,96 | 5,91 |
D_neut–1 | 14 | 2 | 43 | 8,03 | 4,05 |
T_negt | 5,99 | 0 | 34 | 7,23 | 5,89 |
T_post | 9,57 | 0 | 40 | 8,90 | 4,81 |
T_neut | 25 | 10 | 56 | 9,85 | 3,64 |
ΔiMP t | -2,76E-08 | -3,24 | 1,90 | 1,00 | 5,84 |
oilt | -1,12E-08 | -0,77 | 3,83 | 1,00 | 4,61 |
Vol_πt | 3,90E-11 | -2,47 | 2,86 | 1,00 | 3,49 |
Elaboración propia.
El análisis de las series temporales fue desarrollado en tres procedimientos. En primer lugar, se adelantó una evaluación de raíz unitaria para evitar regresiones espurias. En segundo lugar, se estimaron los modelos por medio de regresiones y se evaluaron los supuestos de mínimos cuadrados (autocorrelación y heterocedasticidad). Por último, se utilizó el método de momentos generalizado GMM y se hicieron de nuevo las regresiones para tener mayor robustez en las estimaciones.
Como procedimiento inicial, se realizaron dos test de raíz unitaria, que corresponde al test de Dickey-Fuller aumentado (ADF) y el test de Phi-
llips-Perron (PP). Luego, para evaluar estacionariedad, fue realizado el test de Kwiatkowski-Phillips-Schmidt-Shin (KPSS). El criterio de decisión para determinar la orden de integración fue la convergencia entre el resultado del test KPSS y, por lo menos, uno de los otros dos test (ADF o PP) (véase la tabla 4). A continuación, se realizó el test de Breusch-Godfrey (LM) para identificar correlación serial de los residuales y el test de Breusch-Pagan-Go-dfrey (BPG) para evaluar heterocedasticidad. De acuerdo con los resultados encontrados, los modelos no presentan problemas (véase la tabla 5). En la tabla 6 se presentan los resultados de las estimaciones con el método de mínimos cuadrados OLS.
El rol de las noticias digitales en la formación de expectativas de inflación
Tabla 4
Test de raíz unitaria y estacionariedad
ADF PP KPSS
Series | Lags | Esp. | Test | C. V. (1%) | Band | Esp. | Test | C. V. (1%) | Band | Esp. | Test | C. V. (1%) |
disCt | 0 | T,C | -4,14 | -4,04 | 2 | T,C | -4,35 | -4,04 | 6 | T | 0,10 | 0,21 |
D_inct–1 | 0 | C | -4,54 | -3,48 | 0 | C | -4,54 | -3,48 | 8 | C | 0,14 | 0,73 |
D_redt–1 | 0 | C | -4,57 | -3,48 | 2 | C | -4,12 | -3,48 | 8 | C | 0,25 | 0,73 |
D_neut–1 | 0 | C | -5,06 | -3,48 | 7 | C | -7,70 | -3,48 | 8 | C | 0,58 | 0,73 |
T_negt | 0 | C | -5,01 | -3,48 | 4 | C | -5,12 | -3,48 | 8 | C | 0,16 | 0,73 |
T_post | 0 | C | -2,07 | -3,49 | 4 | C | -4,24 | -3,48 | 8 | C | 0,56 | 0,73 |
T_neut | 0 | C | -7,21 | -3,48 | 6 | C | -7,50 | -3,48 | 7 | C | 0,29 | 0,73 |
ΔiMP | 0 | N | -3,25 | -2,58 | 5 | C | -4,54 | -3,48 | 8 | C | 0,28 | 0,73 |
oilt | 0 | N | -3,17 | -2,58 | 2 | C | -3,49 | -2,58 | 7 | C | 0,22 | 0,73 |
Vol_πt | 0 | N | -4,93 | -2,58 | 3 | C | -4,75 | -3,48 | 7 | C,T | 0,11 | 0,12 |
t
47
Notas. C. V. = valor crítico. Tendencia (T), y/o constante (C), o ni tendencia ni constante (N) son incluidas con base en el criterio de información de Schwarz. El Test KPSS fue utilizado con banda Newey-West. Elaboración propia.
Tabla 5
Test de correlación serial y heterocedasticidad
Test | Breusch-Godfrey LM test | Breusch-Pagan-Godfrey (BPG) test | ||
F-Stat | p-value | F-Stat | p-value | |
Eq. [7] | 0,21 | 0,80 | 1,40 | 0,24 |
Eq. [8] | 1,45 | 0,23 | 0,81 | 0,51 |
Eq. [9] | 1,02 | 0,36 | 0,62 | 0,64 |
Eq. [10] | 0,35 | 0,70 | 0,49 | 0,77 |
Eq. [11] | 0,05 | 0,94 | 0,80 | 0,58 |
Eq. [12] | 1,78 | 0,17 | 1,27 | 0,26 |
Elaboración propia.
También son presentadas las estimaciones con el método de momentos generalizados GMM. Según Wooldridge (2001), la principal razón para utilizar el método GMM se debe a posibles problemas de no linealidad y endogeneidad presentes en los modelos de series de tiempo que invalidan las propiedades del estimador OLS. En presencia de dichos problemas, el estimador GMM es más adecuado, ya que no supone normalidad y mini-miza los problemas de endogeneidad. Para un estimador GMM eficiente, se verificaron las condiciones de sobreidentificación (Wooldridge, 2001). Por consiguiente, se realizó el test J de sobreidentificación de Hansen (1982) (véase la tabla 6).
En la tabla 6 se presentan las ecuaciones [5-7], que evalúan los efectos de las noticias digitales sobre los desacuerdos sobre el nivel de precios de los consumidores. La ecuación [5] evalúa el volumen de noticias sobre infla-ción (ΔVolt), la ecuación [6] evalúa las noticias que describen incrementos, reducciones y movimientos neutros de la inflación sobre los desacuerdos en las expectativas sobre el nivel de precios de consumidores, y la ecuación [7] analiza el tono que se impone en la noticia sobre inflación. Una primera ins-pección de los resultados encontrados en la ecuación [5] permite identificar que el rezago del desacuerdo es positivo y significativo en la gran mayoría de los modelos, lo que indica inercia en el desacuerdo sobre las expectativas de inflación. La persistencia del rezago indica que los consumidores tardan en comprender las perspectivas económicas actuales. En los modelos de información rígida y ruidosa, los agentes no actualizan la información con la misma velocidad, provocando divergencias en las previsiones de inflación persistentes en el tiempo (Coibion & Gorodnichenko, 2015; Mankiw & Reis, 2002; Woodford, 2001). El entorno inflacionario entre 2009-2018 cubierto en esta investigación se caracterizó por diferentes choques de oferta y demanda que aparecen regularmente de forma simultánea y dificultan que
los consumidores puedan comprender con facilidad el entorno inflacionario. La aparición y el impacto de los choques capturan la atención de los medios. Sin embargo, procesar y entender las noticias informadas tanto de oferta como de demanda no es tarea fácil para públicos no especializados. Razón que explica la persistencia del desacuerdo a lo largo del tiempo.
Por su parte, el coeficiente asociado con el volumen de noticias (ΔVolt) es negativo y significativo al 10% solo en un modelo. El coeficiente encon-trado tiene un valor de -0,1611, lo que indica que un incremento del 1% en el volumen de noticias sobre inflación reduce los desacuerdos en 0,16 puntos porcentuales. Este hallazgo sugiere que el mayor de volumen de noticias contribuye con una reducción en la dispersión de las expectativas y se encuentra en línea desde la perspectiva teórica planteada por Mankiw y Reis (2002), Carroll (2003) y Łyziak y Sheng (2023), así como desde los hallazgos empíricos encontrados por Lamla y Maag (2012), Lamla y Lein (2014), quienes plantean que mayor difusión de información económica permite que los agentes amplíen su conjunto de información, induciendo una reducción en la heterogeneidad en la formación de expectativas de pre-cios. En particular, la mayor cobertura mediática que permite la reducción de los desacuerdos está asociada con choques de precios de diversa naturaleza. Por ejemplo, para 2009, el mayor volumen de noticias se asocia con un choque negativo de demanda externo provocado por la crisis hipotecaria de los Estados Unidos, que generó una desaceleración de la actividad eco-nómica y una reducción de precios. Luego, entre 2015-2017, el volumen se incrementa como resultado de un deterioro del crecimiento y los términos de intercambio. La economía enfrenta dos choques de oferta. Un primer choque de tipo externo, asociado con el fracking con efectos de traspaso parcial de la depreciación de la tasa de cambio a los precios internos. Un segundo choque de carácter local, asociado a huelgas y bloqueos del sector camionero, así como a movilizaciones de diversas organizaciones sociales. A esto se sumó el impacto del fenómeno de El Niño, que contribuyó de forma considerable con el incremento en los precios de los alimentos y de la energía. Ambos choques ejercieron presiones importantes, que presionaron el desanclaje tanto de la inflación observada como de sus expectativas.
Con respecto a la ecuación [6], el parámetro asociado con las noticias que informan sobre incrementos (D_inct) es negativo y significativo y reporta valores de entre -0,0114 y -0,1358 con un nivel de significancia al 1% y al 10%. Esto indica que incrementos de 10 puntos porcentuales en las noticias que informan sobre incrementos pueden reducir los desacuerdos en 13,58 puntos porcentuales. Por ende, el mayor flujo de noticias se convierte en señal clara sobre la tendencia futura de precios y, como resultado, refleja
una reducción en los desacuerdos entre los consumidores. Con relación a los efectos de las noticias que informan reducciones (D_redut), el coeficiente no es significativo. No obstante, las noticias que informan movimientos neutros (D_neut) en la inflación aumentan la incertidumbre entre este grupo de agentes. Los parámetros encontrados oscilan entre 0,0191 y 0,3469 con un nivel de significancia al 5% y al 10%. Esto indica que incrementos de 10 puntos porcentuales en las noticias que informan sobre incrementos pueden reducir los desacuerdos en 34,69 puntos porcentuales. Una vez que las noticias neutras no informan sobre una tendencia definida, no tienen el potencial de capturar la atención suficiente de consumidores, de forma tal que este tipo de noticias no otorgan señales claras y, por efecto, presionan una mayor dispersión.
En la ecuación [7] es evaluado el tono que impone la noticia. La evidencia encontrada sigue mostrando que el rezago es positivo y significativo en todos los modelos. Las estimaciones de esta ecuación arrojan que el parámetro asociado con el tono negativo (Tnegt) reporta valores entre -0,0145 y -0,3453 con un nivel de significancia al 10% y al 5% respectivamente. Esto implica que un incremento de 10 puntos porcentuales en esta variable se refleja en una reducción del 34,53% en los desacuerdos en las expectativas de inflación. Con relación al tono de las noticias positivas (T_post), el coeficiente no es significativo. Por último, el parámetro asociado con el tono neutro (T_neut) es significativo y positivo. Los valores de los parámetros encontrados se encuentran entre 0,0100 y 0,1640 con un nivel de significancia del 10%. Esto implica que un incremento de 10 puntos porcentuales en esta variable se refleja en incrementos del 16,40% en la incertidumbre inflacionaria. En particular, los cambios en el tono muestran una dinámica a lo largo del período de análisis definido. Es posible identificar que el tono negativo se acentúa de manera considerable entre 2015-2016 como resultado de cho-ques de oferta externos y locales que elevan la inflación por encima de la meta del 3%. Sin embargo, dada la naturaleza transitoria de estos choques, cuando la inflación regresa de nuevo al rango meta establecido por el banco central, es posible identificar un crecimiento del volumen de noticias con tono positivo y neutro entre 2017-2018.
Los hallazgos sobre movimientos en el volumen y los tonos de las noti-cias en encuentran en la perspectiva teórica planteada por Carroll (2003) y Łyziak y Sheng (2023), quienes determinan que los consumidores prestan atención a las noticias informadas en los medios masivos de comunicación, de forma tal que amplían el conjunto de información. Además, la respuesta a los movimientos que indican incrementos en los precios, así como en el caso de ausencia de estos, se encuentra en línea con los hallazgos de Reid,
Siklos y Du Plessis (2021), quienes encuentran, para el caso de Sudáfrica, reacciones de los consumidores a los movimientos de los precios informados en periódicos. De ahí que, con un conjunto de información limitado (en comparación con expertos en pronóstico), la aparición de noticias extremas captura su atención y se convierte en señal clara para construir un pronóstico sobre el rumbo futuro de la inflación. Por tal razón, las noticias con tono negativo se convierten en fuente de menor incertidumbre, toda vez que permiten que los consumidores puedan entender la dinámica económica relacionada con los precios. Sobre esta misma base, se puede entender que la ausencia de una acentuación relevante, así como de señales puntuales observadas en el tono neutro por parte del medio de comunicación, ejerce mayor desconfianza entre los consumidores. Es decir, los consumidores desconfían de las noticias de precios estables. En su lugar, interpretan este tipo de noticias como una señal de precios en aumento. Resultados simi-lares son reportados por Lei et al. (2015) para el caso de China, quienes encuentran que las noticias de tono neutro tienen un impacto no neutral (es decir, positivo) en las expectativas de los consumidores durante etapas económicas difíciles o en condiciones de baja credibilidad política.
Cuando se evalúa el efecto conjunto de los diferentes tonos, es posible identificar que el parámetro asociado al tono negativo es mayor que asociado al tono positivo o al neutro, lo que sugiere la existencia de una respuesta asimétrica a la información negativa y positiva. Este hallazgo se encuentra en línea con la evidencia encontrada por Soroka y McAdams (2015) y Lamla y Lein (2014), quienes demuestran que los agentes reaccionan mucho más fuerte a las noticias negativas o extremas que indican un contexto económico vulnerable. Además, estos hallazgos están en línea con las teorías psicológicas de la formación de impresiones y la aversión a la pérdida; también están en línea con el papel de los medios de comunicación como cuarto poder (Altheide, 1997; Fiske, 1980; Kahneman & Tversky, 1979).
Tabla 6
Efectos de las noticias digitales en los desacuerdos en las expectativas sobre el nivel de precios de consumidores
Variable dep. disCt: | Estimaciones | |||||
Eq. [5] OLS (HAC) | Eq. [5] GMM (HAC) | Eq. [6] OLS (HAC) | Eq. [6] GMM (HAC) | Eq. [7] OLS (HAC) | Eq. [7] GMM (HAC) | |
C | 11.3551*** (4.0436) [3.7307] | -9.8250 (6.1101) [-1.6079] | -0.9999 (0.1424) -0.7018 | 15.4854*** (5.5102) [2.8102] | -0.2584** (0.1248) [-2.0693] | 23.5737*** (8.9694) [2.6282] |
DisCt–1 | 0.8037*** (0.0503) [15.9758] | 1.1821*** (0.1073) [11.0134] | 0.7210*** (0.0529) [13.5166] | 0.6838*** (0.0633) [10.7981] | 0.7368*** (0.0563) [13.0827] | 0.5350*** (0.1433) [3.7317] |
ΔVolt–1 | -0.0363 (0.0343) [-1.0578] | -0.1611* (0.0930) [-1.7314] | ||||
D_inct–1 | -0.0114*** (0.0042) [-2.7205] | -0.1358* (0.0758) [-1.7898] | ||||
D_redut–1 | -0.0066 (0.0050) [-1.3253] | -0.0576 (0.1094) [-0.5265] | ||||
D_neut–1 | 0.0191** (0.0073) [2.5969] | 0.3469* (0.1948) [1.7802] | ||||
T_negt | -0.0145* (0.0081) [-1.7884] | -0.3453** (0.1417) [-2.4354] | ||||
T_post | 0.0068 (0.0064) [1.0583] | 0.1232 (0.1062) [1.1594] | ||||
T_neut | 0.0100* (0.0051) [1.9639] | 0.1640*s (0.0952) [1.7214] | ||||
R2adj | 0.66 | 0.41 | 0.64 | 0.64 | 0.68 | 0.59 |
F-statistic | 107.81 | 47.58 | 59.15 | |||
P(F-stat) | 0.00 | 0.00 | 0.00 | |||
J-Stat | 4.76 | 5.62 | 1.66 | |||
p(J-stat) | 0.68 | 0.46 | 0.89 | |||
Instruments | 10 | 11 | 10 | |||
Notas. Nivel de significancia: (***) denota significancia a 0,01, (**) denota significancia a 0,05, (*) denota significancia a 0,1. Desviación estándar entre paréntesis y estadística-t entre corchetes. P(J-stat) reporta el p-value del test-J de sobreidentificación. «Instrumentos» reporta el número de instrumentos en GMM.
En la tabla 7 se presentan las ecuaciones [8-10], que evalúan los efectos conjuntos de las noticias digitales sobre inflación y las variables de control (variables macroeconómicas) en los desacuerdos en las expectativas sobre el nivel de precios. Para normalizar la unidad de medida de las diferentes variables de control se utiliza la desviación estándar. De forma inicial, es posible identificar que los coeficientes de las variables asociadas con las noticias digitales son robustos a la inclusión de las variables de control. Los hallazgos reportados en la tabla 7 muestran que los coeficientes asociados al volumen, la dirección y el tono muestran consistencia con los resultados obtenidos de forma previa.
En el caso de las variables macroeconómicas agregadas al modelo base, los resultados indican que la volatilidad de la inflación (Vol_πt) no es significativa en casi la totalidad de los modelos. Es posible identificar que el coeficiente asociado a la volatilidad es positivo y sugiere que la mayor volatilidad de la inflación genera un aumento de los desacuerdos. Este resultado indica que los movimientos abruptos en los precios generan el ruido necesario para que el conjunto de consumidores aumenten su incertidumbre sobre el futuro comportamiento de los precios.
Con respecto a las variaciones en los precios del petróleo (oilt), los resultados indican que el coeficiente es positivo y significativo en la gran mayoría de modelos. Puede entenderse que una vez que los consumidores asocian precios del petróleo con precios de la gasolina, los incrementos del primero se trasladan hacia un bien que es representativo de la canasta de bienes y, por efecto, puede generar mayor incertidumbre en términos de la capacidad de compra futura.
t
Por último, el parámetro asociado a las variaciones en la tasa de polí-tica monetaria (ΔiMP) es negativo y significativo en la gran mayoría de los modelos. Este resultado sugiere que los agentes prestan atención cuando el banco central decide realizar variaciones en la tasa de política moneta-ria. Los hallazgos se encuentran en línea con Anzoátegui y Galvis (2020) y Dräger y Lamla (2017), quienes encontraron que las variaciones de la tasa de interés de referencia generan señales que permiten esquematizar el rumbo de la economía, de forma tal que los consumidores pueden reducir sus desacuerdos sobre el futuro comportamiento de los precios. En suma, los consumidores incorporan en su pronóstico de forma principal los fun-damentales macroeconómicos asociados a los precios del petróleo y de la tasa de interés de política monetaria.
Tabla 7
Efectos de las noticias digitales y las variables macroeconómicas en los desacuerdos en las expectativas de consumidores
Variable dep. disCt: | Estimaciones | |||||
Eq. [8] OLS (HAC) | Eq. [8] GMM (HAC) | Eq. [9] OLS (HAC) | Eq. [9] GMM (HAC) | Eq. [10] OLS (HAC) | Eq. [10] GMM (HAC) | |
C | 19,3064*** | 31,3530*** | 14,3294*** | 14,2334*** | 16,4816*** | 20,9199*** |
(4,5885) | (9,5660) | (3,0495) | (3,9622) | (3,8265) | (4,8471) | |
[4,2075] | [3,2775] | [4,7119] | [3,5922] | [4,3072] | [4,3159] | |
disCt–1 | 0,7212*** | 0,5462*** | 0,7268*** | 0,6777*** | 0,7002*** | 0,6667*** |
(0,1243) | (0,0495) | (0,0525) | (0,0658) | (0,0734) | ||
(0,0629) | ||||||
[11,4551] | [4,3944] | [14,6776] | [12,8892] | [10,6287] | [9,0813] | |
ΔVolt–1 | -0,0754* | -0,1299* | ||||
(0,0717) | ||||||
(0,0452) | ||||||
[-1,6683] | [-1,8120] | |||||
D_inct–1 | -0,0839* | -0,0805* | ||||
(0,0461) | ||||||
(0,0463) | ||||||
[-1,8114] | [-1,7442] | |||||
D_redt–1 | -0,0316 | -0,0616 | ||||
(0,0745) | ||||||
(0,0499) | ||||||
[-0,6328] | [-0,8278] | |||||
D_neut–1 | 0,1825** (0,0882) [2,0688] | 0,3873** (0,1880) [2,0600] | ||||
T_negt | 0,2093** (0,0983) [-2,1282] | -0,2934*** (0,0841) [-3,4876] | ||||
T_post | 0,0498 | -0,0892 | ||||
(0,1352) | ||||||
(0,0954) | ||||||
[0,5221] | [-0,6600] | |||||
T_neut | 0,0620 | 0,0282 | ||||
(0,0588) | ||||||
(0,0582) | ||||||
[1,0642] | [0,4798] | |||||
0,3339 | -0,6649 | -0,2387 | -0,1603 | 1,2039* | 1,4470* | |
Vol_πt | (0,8815) [0,3788] | (2,3607) [-0,2816] | (0,6596) [-0,3619] | (0,6916) [-0,2317] | (0,7111) [1,6930] | (0,8028) [1,8024] |
Δoilt–1 | 1,3282*** | 2,3519*** | 1,9217** | 1,3486* | 1,2106* | 2,1949*** |
(0,6881) | (0,8136) | (0,7322) | (0,6137) | (0,7075) | ||
(0,4499) | ||||||
[2,9520] | [3,4178] | [2,3619] | [1,8416] | [1,9725] | [3,1022] | |
ΔiMP | -1,9440*** | -2,7528* | -1,1606* | -1,9508** | -1,0400 | -2,5513** |
(1,4004) | (0,6933) | (0,7552) | (0,7629) | (1,0583) | ||
(0,6674) | ||||||
[-2,9125] | [-1,9656] | [-1,6739] | [-2,5829] | [-1,3631] | [-2,4106] | |
R2adj | 0,68 | 0,58 | 0,64 | 0,60 | 0,65 | 0,62 |
F-statistic | 47,28 | 28,50 | 29,87 | |||
P(F-stat) | 0,00 | 0,00 | 0,00 | |||
J-Stat | 4,34 | 7,35 | 7,08 | |||
p(J-stat) | 0,88 | 0,49 | 0,79 | |||
Instruments | 15 | 16 | 19 |
Notas. Nivel de significancia: (***) denota significancia a 0,01, (**) denota significancia a 0,05, (*) denota significancia a 0,1. Desviación estándar entre paréntesis y estadística-t entre corchetes. P(J-stat) reporta el p-value del test-J de sobreidentificación. »Instrumentos» reporta el número de instrumentos en GMM.
Este estudio analizó los determinantes de los desacuerdos en las expectativas sobre el nivel de precios de los consumidores para el caso de Colombia, una economía emergente representativa de América Latina. A través de un análisis macroeconométrico, se evaluaron los efectos de las noticias digitales sobre inflación en la formación de expectativas de inflación para agentes poco informados, como los consumidores.
Cuatro importantes aspectos fueron hallados a través del análisis empírico propuesto. Primero, los hallazgos se encuentran en línea con los modelos de rigidez en la información, desatención racional y señal ruidosa, que han identificado que los medios masivos de comunicación reducen los costos de acceso a la información para agentes no especializados. La evidencia obser-vada sugiere que la mayor exposición de los consumidores a medios masivos de comunicación como los periódicos digitales se convierte en un medio de información útil en su proceso de formación de expectativas de inflación. De forma concreta, esta mayor exposición a medios masivos de comunicación permite que aumente la velocidad para actualizar las expectativas de inflación entre los consumidores, tal y como es sugerido por los modelos de rigidez en la información de tipo epidemiológico propuestos por Carroll (2003) y Łyziak y Sheng (2023). Si los consumidores tienen como preferencia el uso de los medios masivos, en lugar de la oferta de información que realiza el banco central, es importante que, en el futuro, la comunicación de política monetaria concentre mayores esfuerzos en este tipo de canal de comunicación. Segundo, la información obtenida en los medios digitales brinda señales que sirven para uniformar las expectativas entre los agentes. En particular, noticias asociadas que informan sobre incrementos de la inflación, así como noticias que informan contenido sobre la inflación con tono negativo, tienen
la capacidad de reducir los desacuerdos entre los consumidores.
Tercero, los desacuerdos responden a los cambios de variables macro-económicas. La volatilidad de la inflación reduce los desacuerdos en los consumidores. Los cambios en los precios del petróleo aumentan la incer-tidumbre, mientras que las variaciones en la tasa de interés de política monetaria pueden reducir los desacuerdos.
Cuarto, el rezago de los desacuerdos fue positivo y significativo en todos los modelos presentados, lo que indica la existencia de diferencias en la velo-cidad de ajuste en las expectativas. Este resultado sugiere mayores esfuerzos en la comunicación del banco central que apunte a reducir la rigidez de la información en los consumidores.
La principal limitación de este estudio es la serie de tiempo, disponible solo hasta el año 2018, que imposibilita tener resultados más contemporá-neos. Esta limitación se origina en que la serie de expectativas de inflación de los consumidores fue construida con los datos que posibilitó una entidad privada. Para datos más actualizados era necesario pagar por la base de datos y no se cuenta con los recursos para ello.
Otra limitación importante es la restricción de los medios de comuni-cación, en este caso periódicos colombianos, como fuente de información sin sesgos mediáticos o de marketing. Muchas veces, las noticias que emiten los periódicos tienen que ver con la posibilidad de capturar más clientes y no con un interés en sí en la noticia que emiten. Esto tiene implicaciones sobre la cantidad de noticias de inflación que pueden producir. Además, en variadas ocasiones los periódicos tienen intereses políticos y pueden no tener interés en producir noticias positivas o negativas por causa de su afinidad con el Gobierno de turno. Esto trae como consecuencias sesgos informativos que impactan en la información que tienen los consumidores. Para futuras investigaciones el objetivo es buscar un método que permita controlar estos sesgos.
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